miércoles, abril 20, 2005

Television De Paga

Eduardo trabajaba en una agencia Chevrolet como asesor de servicio; era uno de esos tipos en bata blanca y corbatita (que siempre se ven fuera de lugar en un taller mecanico) que reciben los autos que llegan para servicio. Salia a las 5 de la tarde, de ahi manejaba en su Tsuru hasta su departamento, ubicado en un tercer piso de un edificio no muy bonito, no muy feo, que no quedaba muy lejos de la agencia, a las 5:20 ya estaba abriendo la puerta.

Buscaba algo en el refrigerador, por lo regular un guiso de los que compraba en la fonda que estaba a una cuadra, lo recalentaba y se sentaba a comerlo en un viejo sillon de cuero cafe, herencia de su abuelo paterno.

Eduardo era una persona a la que no le importaba tener solo los canales de television abierta, jamas se habia preocupado por tener television de paga; vamos, no es que no pudiera pagarla, sencillamente no sabia ni le interesaba mucho que era lo que hubiera podido ver ahi, digamos que era el vivo ejemplo de aquello de "la ignorancia es una bendicion"

Solamente veia las noticias, alguna que otra repeticion de una pelicula en blanco y negro o un programa especial sobre la caida del bloque socialista, luego se quedaba dormido viendo infomerciales, esto sucedia 5 o 6 veces por semana, cuando no, era por que estaba jugando domino con dos compañeros de la agencia, pero al regresar, ya cenado y no muy tarde, de igual manera se quedaba dormido viendo infomerciales hasta que en la madrugada, el himno nacional y el sonido de la estatica en una pantalla sin señal lo despertaban, se levantaba con el cuello entumecido y se iba a su cama.

(No hay nada mas deprimente que una pantalla de television iluminada por una miriada de puntos blancos, caoticos, ruidosamente indiferentes; es una redundancia: no hay contenido dentro del vacio.)

Esa era la vida de Eduardo, hasta que un dia, dentro del taller, Carlos, uno de los mecanicos, penso que seria gracioso bajar uno de los enormes postes hidraulicos que sostienen los vehiculos muy cerca de el, solo para asustarlo un poco, sobra decir que a Lalo tambien le hubiera parecido gracioso, si no le hubiera fracturado tres dedos del pie con el.

Asi que Eduardo fue incapacitado por dos meses, y balanceandose con un par de muletas, se retiraba del centro comercial en el que habia comprado una bonita sandalia azul de plastico suave, en la que cupiera su enorme, vendado e hinchado pie.

Cerca de una de las salidas, vio una isla-stand en donde una señorita ofrecia el servicio de television de paga, atraido mas que nada por el lacio y obscuro cabello de la muchacha, Eduardo, que siempre habia sido muy torpe con las mujeres, se acerco y pregunto sobre el servicio.

Pensando que ahora que tendria tanto tiempo libre, mas la idea de tener mas canales que ver, aunado al deseo de agradar a Sandra (asi se llamaba la muchacha), no le costo mucho decidirse y contratar el servicio.

Pasaron dos dias, y como el tecnico que tenia que instalar lo que tuviese que instalar (no puso mucha atencion a los detalles y especificaciones, embobado como estaba por la bonita voz de Sandra) no llegaba, aprovecho el pretexto, fue al centro comercial de nuevo, cojeando, solo para ver a Sandra.

Se disculpo aludiendo a una confusion, y entre un par de risas y torpes tanteos de su parte, invito a Sandra a tomar un cafe, Sandra, un poco reticente, acepto, y no es que fuera feo, pero digamos que era un tanto gris. Como no faltaba mucho para que ella terminara su turno en el stand, el la espero y se fueron a tomar un cafe al Sanborns (¿a donde mas siendo como era el, un total ignorante de la vida social?) del centro comercial.

Paso lo que tenia que pasar, el rio, ella rio, y en algun momento de la noche algo hizo click, las relaciones mas sorpendentes suelen comenzar en los lugares mas vulgares.

Y Eduardo, que ahora era el flamante poseedor de 124 canales de paga, ya no tenia tiempo para verlos; se pasaba el dia en el centro comercial, tan solo para estar cerca de Sandra, ya paseando (su andar onduleante debido a las muletas se volvio familiar entre los locatarios) ya platicando con los jovenes del stand de chucherias de autotunning, o simplemente, leyendo el periodico en alguna de las bancas de la plaza.

Cuando Sandra terminaba su jornada, se iban a casa de Eduardo, cenaban, platicaban, reian y hacian el amor, siempre vigilados por el rectangulo obscuro y muerto de la television que, sirviendo solo una vez para algo que no fuera idiotizar, los habia unido.

Poco despues fue dado de alta y regreso a trabajar, ya no se paseaba por el centro comercial, pero seguia recogiendo puntualmente a Sandra al terminar el dia, ya con plena libertad de movimiento, salieron mas, visitaron parques, museos, restaurantes, cines, etc, etc, todo lo que hacen las parejas que pueblan las series de television por paga, series que, ironicamente, ahora podia mirar, pero que sin embargo no lo hacia.

Podriamos decir que su vida se convirtio en un perfecto catalogo de imagenes, cliches y lugares comunes omnipresentes en peliculas, seriales, documentales y reality shows, Eduardo representaba el papel soñado por los ejecutivos de las grandes compañias mediaticas; vivia un continuo sitcom de horario vespertino, con una audiencia de 22 a 36 años, nivel socieconomico medio, con un igual nivel de estudios.

Hasta que un dia paso lo que tenia que pasar, eso claro, si seguimos al pie de la letra cualquier serial melodramatico que escojamos al azar.

Un dia, en el mas trillado de los lugares comunes, se tomo la tarde libre para sorprender a Sandra y revivir aquellas mañanas en que platicaban recargados en su mostrador, interrumpidos ocasionalmente por algunos clientes. Tomo su Tsuru, manejo hasta el centro comercial y ahi presencio lo que ya todos imaginamos: vio a Sandra besandose con uno de los jovenes del stand de autotunnig.

Eduardo no hizo nada, no se lanzo sobre el joven en un arranque de furia como en una serie de accion, ni le reclamo a ella entre gritos y reproches como hubiera sucedido en un culebron dramatico, ni siquiera se acerco a ellos para pronunciar algun sarcastico punch line de sitcom comico que le hubiera permitido una salida un poco digna, no, Eduardo solo atino a darse la vuelta y salir de ahi (siendo justos, esto es muy probable que lo hubiera hecho algun personaje de alguna serie, digamos, negra).

No volvio a buscar a Sandra, ni ella a el, nunca habia pagado ni una mensualidad del servicio de television que habia contratado, y ni siquiera habia notado cuando lo habian suspendido, lo unico que hizo, fue, cada dia, al salir de trabajar, manejar su Tsuru a su casa, mirar dentro del refrigerador, prepararse algo de cenar (habia aprendido a cocinar algunas cosas para Sandra) y sentarse en el viejo sillon cafe, herencia de su abuelo paterno, a engullir su cena.

Eduardo se sigue quedando dormido frente al televisor, viendo infomerciales, a veces piensa en Sandra, a veces no, lo ultimo que supimos de el, es que habia comprado un juego de cuchillos Ginsu y el procesador de jugos Jack Lalanne.


Fin.


Yo.

17 comentarios:

Oscar dijo...

wow

anaita dijo...

lacio y obscuro cabello...

simplemente sin palabras.

Raul dijo...

Mmm... No tiene final feliz, pobre guey.

Rox dijo...

Si viviera en españa, se la pasaria haciendose puñetas porque pasan hardcore toda la noche en la tele abierta. juar!

ta pocamadre.

Anónimo dijo...

todavia con lo mismo?
ya pinche ardido
la vieja no era de tu propiedad
ya deja de hacerle a la mamada

ElMulder dijo...

Orale, si es un cuento, esta chingón, si no, pobre güey, y no por el tipo de vida que lleva Y llevaba (si a el le gusta, esta a toda madre), si no por la pinche vieja esa, luego dicen que los culeros somos nosotros.

Huevo dijo...

Si es un cuento, se me ocurrio al ver una camioneta de telemedia.

V3dd3rMan dijo...

:o

No mames ue.. esta muy chingón. Es de lo mejor ke te he leido desde akel mitico post de las carreteras.

De vez en cuando salen cosas buenas de ese melón ke llevas encima de los hombros. :D

Huevo dijo...

Muuuuy de vez en cuando, snif.

Yerri dijo...

Una buena descripcion de la vida de todos los que componemos el enorme grueso que es la clase media, vidas vacias y sin sentido que pueden llegar a ser interesantes

Anonymous dijo...

Al menos el sistema de television de paga tuvo un fin... Que el otro haya sido tan iluso como para no darse cuenta de lo que pasaba... pues ya es otro cantar...

Y ya no estes tan fatalista... ya no eres le mismo Huevo que conoci... chale voy a tener que buscar otros blogs...

En otro comentario lei que necesitas introducir un poco de alcohol dentro de tu cuerpo... y estoy empezando a pensar que tiene razon...

Hay nos leemos.

marko
http://elhuevo.munoz.com.mx/

Huevo dijo...

Ya saben, ahorita estoy como para complacer gente.


.........

Don Nadie dijo...

Buena historia huevo, hay frases muy inteligentes.
Saludos

MarKO .:, dijo...

Pues que Eduardo se lance a conocer otras viejas ¿no? Pero no que no se quede con el dolor de la traición, eso no le va a dejar nada bueno...

El Perdón, el perdón....

(Y no soy católico ni nada así)...

Huevo dijo...

Es un cuento por dios! un CUENTO!

Charliezuco dijo...

la neta.. que chingon cuento.
mucha calidad en la narracion.

siendo un huey al que le han puesto el cuerno unas 5 veces.. la neta, ya me da cura.. me divierte. digo.. uts.. que vieja no lo hace?, ya lo que me sorprenderia es que no lo pusieran.

no me confundan.. no pienso que todas son iguales, solo el 98%..

Nicolas dijo...

pinche huevo te basate en mi vida??

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