sábado, abril 30, 2005

Y el Oscar a la peor actuacion es para...

Creo que era sábado, supongo que así era, por que estaban pasando la entrega de los Oscar en la televisión.

Estábamos sentados en mi sofá, o por lo menos ella estaba sentada. Yo estaba acostado, con mis piernas sobre sus rodillas, lo cual, por si sólo, ya era un avance tremendo.

La había conocido un par de meses atrás, y en una noche de alcohol, intenté meterla en mi cama (de hecho me metí en la suya, pero me mandó al carajo), lo dejé por la paz, por lo menos lo había intentado.

Hasta ese día, que estábamos viendo los Oscar, yo acostado en el sofá, ella sentada a un lado.

Creo que el pretexto fue que me estaba entumiendo, así que dije algo como "Con la pena pero es mi sofá, ahí te van mis piernas" y eso fue todo, puso su mano sobre mis espinillas.

Yo traía un pants bastante flojo (y no fue preparado) y al moverme y acomodarme se me subía por las piernas, dejando al descubierto mis peludas pantorrillas. Yo no dejaba de hacer mis clásicos y amenos comentarios fuera de lugar criticando la transmisión, cuando ella empezó a rascarme y a jugar con mis vellos; yo no acusé recibo sobre ello, y seguí cagoteadome en los Oscar.

En un momento dado, ella se hizo hacia adelante para cambiar su postura y estirarse un poco, yo aproveché para pasar mi pierna hacia el respaldo; ella se recargó de nuevo y yo no la quité, mi pie quedaba a la altura de sus nalgas.

Y así, mientras ella me rascaba, yo le frotaba suavemente la espalda y cóccix, y empecé a mover más la pierna que tenía sobre su regazo.

Aunque parezca increíble, todo esto había sido semiinconscientemente, fue hasta ese momento en que me di plena cuenta de lo que estaba haciendo, pensé "Si me batea de nuevo, va a ser el papelón de mi vida" pero la calentura es necia, y pensé que no tenia nada que perder, y sintiendo como poco a poco, con sólo pensarlo, la adrenalina recorría mi cuerpo, moví mi pierna hasta que mi talón quedo a la altura de su vientre.

Este era el momento, si me quitaba el pie, ya fuera con una broma o seriamente, kaput, sería todo, pero no, no hizo nada para que yo lo quitara, así que lo baje mas. Para este momento, mis comentarios sobre el programa se habían reducido drásticamente, y también había dejado de hacer contacto visual con ella, sólo miraba hacia la pantalla, con el corazón latiéndome cada vez mas rápido (vamos, yo había querido hacerlo con ella desde hacia tiempo, y la emoción de la primera vez con alguien es ilógicamente desproporcionada, más aún teniendo un rechazo como antecedente).

Bajé mi pie sobre su muslo.

Mi talón ahora quedaba exactamente sobre su pubis; primero sólo lo recargue, luego aumenté la presión, y enseguida comencé a moverlo en pequeños círculos.

Ahí me di cuenta (o mas bien dejé de sentir) sus manos, que ya no estaban tocando mi pierna, fue cuando giré la cabeza y la miré.

Ella ya no estaba mirando la televisión; tenía la cabeza echada hacia atrás, se mordía los labios mientras giraba lentamente su pubis contra mi pie. Aumenté la presión y entonces ella abrió totalmente las piernas.

La iluminación del entendimiento es un momento grandioso.

Ahí supe que pasaría, así que ya sin dudas, sentí todo su sexo con mi empeine, ella estiró la mano y me agarró el miembro, que para ese entonces ya formaba una bonita tienda de campaña en mis pants.

Pero sólo fue un momento; como yo estaba boca arriba, ella se giró y se me fue encima; nos empezamos a besar mientras yo trataba de aferrarme a sus nalgas, tampoco duro mucho, casi inmediatamente se incorporó un poco y me bajó el pants, después se lanzó inmediatamente sobre mi pene, para devorarlo con un furor que me sorprendió.

Aquí tengo que hacer un paréntesis; nunca he conocido a una mujer que disfrute tanto al hacer sexo oral; lo hace no por obligación, ni siquiera por retribución, no, lo hace por que verdaderamente le encanta, en verdad le causa placer y una excitación increíble meterse una cosa de aquellas en la boca.

Pero no me malinterpreten; yo no me quejo, ¿A quién no le gusta que lo trabajen así?, pero sucede que yo también soy fan de clavarme de cabeza entre las piernas de una mujer, el sabor, el olor, la esencia de lo que es una mujer sólo se encuentra ahí, entre los pliegues de un sexo que puede tener miles de formas, pero que al final uno acaba reconociendo como propio, aunque sea por unos instantes.

La levanté en vilo y literalmente la tiré sobre el sofá, boca arriba; le saqué los pants con todo y tanga de un sólo jalón (tiempo después me reclamaría en broma que yo era un salvaje antiromantico, lo cual no puedo negar), la abrí de piernas y me recibió de lleno el olor, la tibieza y la humedad de su sexo. Me hundí en ella, la probé, la bebí, me impregné de su olor, tanto que me saturé de el, mientras con la lengua jugaba con su clítoris, mis dedos entraban y salían de ella; empapados de ella.

Así estuve un buen rato, creo que se vino una o dos veces, la verdad no recuerdo muy bien, después, me incorporé, la jalé de las caderas y la penetré. Estaba tan húmeda y dilatada que la hendí (y hundí) hasta el fondo, entraba y salía de ella cambiando el ritmo, pasando sus piernas por mis caderas, por mis hombros, recargando sus pies sobre mi pecho. Mentiría si dijera que recuerdo cada detalle. Si en algún momento nuestra parte animal se hace presente con mas fuerza, es al momento de tener sexo, que los necios se crean las imágenes sensuales de las películas, con parejas que no sudan, que se acarician con movimientos que de tan estudiados se delatan falsos, no, el verdadero sexo es animal, salvaje, es un frenesí sudoroso, un azotarse hasta dejar la piel hecha jirones, empapado en un olor enervante.

Los embates cobraron su cuota, revente y me vine sobre su vientre; yo tengo una peculariedad al momento de venirme que, afortunadamente, siempre ha sido bien recibida: gruño y contraigo todos los músculos que puedo de una manera, digamos, un tanto ruidosa. A ella le encantó.

Aún después de todo lo que dije, no quiero que piensen que fue perfecto, no, de hecho, fue bastante extraño.

Siempre he sostenido que la primera vez con alguien por fuerza sale, si no mal, si muy extraña, por que uno apenas va conociendo las mañas, tiempos y cadencias del otro; es hasta la tercera o cuarta vez que uno se deja ir a fondo, ahora sí, dueño de la situación.

Terminamos y nos reímos, le dije "¿No qué no?" y se cagó de risa, me dijo que en realidad después de aquella vez que me había corrido de su cama, se le había metido a la cabeza el hacerlo conmigo, pero que no había habido oportunidad, hasta ese día.

Lo hicimos un par de veces más, y fue entonces cuando tuve una epifanía sexual.

Me fue revelada la verdad sobre la existencia del mítico Punto G.

De nuevo me encontraba yo hurgando con mi boca entre sus piernas, cuando introduje mis dedos en ella, y buscando, recorriéndola, encontré una pequeña protuberancia, una pequeña zona con una textura diferente, la presioné un poco y de pronto, se incorporó a medio jadeo, "¿¿¿Qué estas haciendo???" me preguntó con los ojos desorbitados, "¿Te gusta?" respondí mientras presionaba mas fuerte.

Ya no pudo responder, se vino entre manotazos, gritos y una humedad que me empapó hasta la muñeca.

Una vez con el conocimiento de la incuestionable existencia del Punto G (Gracias FSM) me dediqué a comprobar sus alcances...

...nos detuvimos a los doce orgasmos.

De hecho ella ya no quería, me llamaba "tramposo" porque con sólo manipularlo unos cuantos segundos, el orgasmo venía inmediatamente, ahorrándome el 80% del trabajo.

También fue la primera vez que tuve contacto con una verdadera eyaculación femenina, verdadera eyaculación, el que la ha visto entenderá, el que no, tiene que hacerlo.

Me montaba a horcajadas, moviendo su pelvis de arriba hacia abajo y de adelante hacia atrás, después se giró, dándome la espalda, mientras yo miraba sus nalgas ir y venir sobre mi vientre; empezó a temblar, un temblor incontenible, se agarró la frente con una mano mientras con la otra se sostenía de mis piernas, de pronto sentí algo tibio bajar por mi muslo, me incorporé un poco y pase mi mano sobre su cuerpo, hasta su vulva, algo salía a chorros, como agua de un surtidor, ella dijo asustada "¿Qué es eso?" pero no podía dejar de temblar, yo supe que no era orina, porque sentía el chorro escurrir desde adentro, sobre mi pene, además, no olía a tal, tenía un olor fuerte, penetrante, pero excitante. La obligué a seguir moviéndose mientras con mi mano frotaba su clítoris; volvió a convulsionarse y sentí de nuevo la humedad escurrir por mis piernas, incluso a cada embiste salpicaba un poco. Sé que así contado puede parecer grotesco, pero en realidad es increíblemente excitante, placentero, es como compartir el calor de ella, su humedad, sentir su interior por fuera.

Cuando terminamos, apenas podía moverse, las sabanas estaban empapadas. Yo estaba empapado. El cuarto olía tanto a sexo que picaba en los ojos.

Lo hicimos de nuevo.


Con el tiempo, con algunas personas, uno coge (sí, en todos los sentidos) un ritmo, un timing, un entendimiento que es difícil encontrar en otra actividad, con ella, después, tuve muchos de los mejores momentos en la cama (y en el sillón, y en el suelo, y contra la pared, y en el baño, y en la cocina, etc, etc,) que he tenido en mi vida.


Yo.

14 comentarios:

MEOW dijo...

Muy descriptivo, jejeje pero también bastante inspirador, estará difícil votar

Saludos

Elotito dijo...

pinche huevo calientaovarios!!

amargado dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
PINCHE ANONIMA dijo...

si es que es cierto que encontraste el punto G

facilmente puedes decir de viste a Dios

Anónimo dijo...

y despues, haciendo gala de mejores artes, se la bajo su ex-mejor-amigo Pedro, como el huevo nos relata en su post INTERVIU II del Sabado pasado
que no, huevo?

Huevo dijo...

jajaja, no, ahi intervinieron otros factores, como deslumbramiento y paquetes, y ante eso, yo no puedo hacer nada.

Anabel dijo...

Ese tipo de escritura estimula de una manera muy peculiar... la imaginación.

Interesting.

mecagas dijo...

A huevo, cachetada con guante blanco...

Mirai Lindemann dijo...

Wow... vaya, vaya, vaya... de las mejores historias que he leido para el concurso, incluso podría arriesgarme a decir que la mejor, la votación va a estar compleja XD

Habrá que disimular la mueca a modo de sonrisa perversa que me dejó tu escrito.

Saludos!

AkashA DulcineA dijo...

"Caliente" es uno de los tantos adjetivos que se pueden quedar a tu texto... caliente como un relato leve de pornografía surreal (si es que eso llega a creerse), en fin, hay que seguirle a la Ciencia ficción o al ¿Libro Vaquero?

PIOTRO MARTINI dijo...

mm integuesante (lease con tono frances)

Guffo Caballero dijo...

Uuuuy, carnal, es usté un cochinote... Bienvenido al club. Saludos.

Anónimo dijo...

vaya.. es verdad.. así sucede..
mmmmmmm...

a dormir.. :D

ictius dijo...

despues de leer esto se aumenta la eriza de sexo por aka en la baja. che huevo.

acabas de poner un "tope" para los cuentitos depravados. nomas que agarre inspiracion y le damos rienda suelta . ja.

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