miércoles, octubre 19, 2005

Analogia Barata

Supongamos que vamos caminado por una calle sin tener nada que hacer.

Luego, al dar la vuelta en una esquina, vemos que en una casa la puerta esta abierta, y en su interior se lleva acabo una reunion.

Sin mas, nos acercamos y entramos. En el interior se escucha musica, hay mesas con botanas y gente conversando. Nos sentamos en un sillon y observamos. Inmediatamente nos damos cuenta de que el anfitrion es un pesado que esta borracho y habla a gritos. Nos sentimos un poco incomodos, pero decidimos esperar un rato mas. Luego, el anfitrion nos ofrece una cerveza y un plato con botanas, pero nos damos cuenta de que la cerveza esta caliente y las botanas rancias. Y eso no es todo, la musica es horrible. Para completar la escena, los tipos que nos rodean son un hato de bestias que solo festejan las barbaridades que dice el anfitrion.

Ahora, impulsados por no se sabe que oscuros motivos, nos levantamos e interrumpimos al anfitrion en medio de una de sus barrabasadas. Empezamos a reclamarle el porque de las cervezas calientes, la botana rancia, la musica espantosa y los invitados zoquetes. El anfitrion, con una mueca de confusion, nos pregunta quienes somos y quien nos invito. Le respondemos que nadie, que la puerta estaba abierta y por eso entramos, pero que nos ofende el modo en que lleva su fiesta. El anfitrion, con un ademan nos señala la puerta, al tiempo que nos invita a irnos si no nos gusta lo que vemos.

Ahora bien, la respuesta logica seria irnos y organizar nuestra propia fiesta con todas las de la ley. Por supuesto que nosotros seriamos el anfitrion perfecto, que sabria que conversacion es la adecuada, en donde las bebidas serian variadas y abundantes, la botana delicatessen y la musica armoniosa. Luego de organizar una fiesta asi, invitariamos a todos los que estaban en la espantosa reunion de donde nos corrieron para demostrarles como se deben de hacer las reuniones. Muy bien, eso seria lo logico. ¿Pero que hacemos en lugar de lo anterior? Nos sentamos de nuevo, tomamos otra cerveza caliente, mordisqueamos mas botana rancia, nos codeamos con los zoquetes de un lado y seguimos quejandonos de lo mala que es la fiesta a la que nadie nos invito y en la que nadie nos obliga a quedarnos. Contradictoriamente decimos que nos quedamos por que nos divertimos con lo que vemos, pero esto no lo cree ni el perro de la casa. El anfitrion se rie en nuestras caras por nuestro patetismo, pero nosotros nos sentimos el alma de la fiesta.

¿Que deducimos de todo esto?

a) Que somos unos idiotas.

b) Que somos unos idiotas.

c) Que somos unos idiotas.

d) Todas las anteriores.

Me dan ternura estos steppenwolfs* de pacotilla, que se sienten en deber y obligacion de codearse con lo que mas aborrecen, impulsados por una patetica sensacion de superioridad, que en el fondo solo trata de ocultar una inseguridad galopante.

Asi que anden, organicen su propia fiesta y luego vengan a invitarnos. Ya veremos si no se les quedan los sandwiches, aunque si les quitan las orillas duras, bien podrian servirles para desayunar al otro dia.


Yo.

*Referencia doblemente cultisima, ya que, primero, esta en aleman, y segundo, alude a una novela densa y pesada como la losa del Pipila. (los que la hayan leido entenderan a que me refiero, bravo por ustedes, son tan cultos como yo, es mas, hagamos un club de cultura y solo invitemos a los que sean tan cultos como nosotros, larala laralei...) Para que luego no digan que no pienso en mis detractores, los que se deleitan tildandome de intelectualoide trasnochado y que cuando leen una palabra esdrujula me acusan de usar palabras domingueras. Atasquense ahora que hay lodo.

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