miércoles, octubre 05, 2005

De Lagrimas y Reacciones

"A veces, al dejar el lecho después de habernos entregado con una mujer, que jura querernos, a un goce delirante, sentimos un desconsuelo, una gana de llorar —de llorar hasta el hartazgo—, de llorar todo cuanto llevamos dentro de delicado, de tierno, de puro, de noble y que cada amor nuevo pisotea, envilece un poco mas.
Pero reaccionamos porque la vida es reacción, y sonreímos y silbamos un couplet cualquiera, y cuando aquella mujer pregunta:
—¿Estas contento?
Respondemos:
—¡Figurate!"


Enrique Jardiel Poncela, La "Tournee" de Dios.

Hay veces que al leer algo, uno no se da cuenta de cuanta verdad hay tras ello.

Yo he sentido esa vacuidad, esa pena de la que habla J. Poncela (ya hablare de el en otro post). Incluso he respondido de la misma manera, pero en el fondo, uno sabe —siente— que un pedazo de nosotros se ha perdido al entregarnos a alguien mas.

Decia Gibran en El loco:

"Fue así que enloquecí. Y en mi locura he hallado libertad y seguridad; la libertad de la soledad y la seguridad de no ser comprendido, pues quienes nos comprenden esclavizan una parte de nuestro ser."

Lo mismo se podria decir de las personas a las que nos entregamos; esclavizan una parte nuestra, por la que podriamos llorar —si es que supieramos cual es su valor real o su equivalencia en lagrimas—. Podriamos lamentar la inocencia perdida, lamentar el saber que el amor no existe. Podriamos incluso intentar hacernos a la idea de que no es una perdida, sino una inversion, pero todo es inutil.

Es por eso que algunos reaccionamos y preferimos dejar atras esas perdidas, las sumamos a la gran cuenta que algun dia hemos de saldar con alguien —o algo— y entonces si, ese dia nos convenceremos de que nuestro camino fue el mejor que pudimos haber seguido, como un tonto consuelo o una vaga sensacion de justicia divina. Pero no se engañen, al final, todo es perdida. El Contador tiene un sentido del humor retorcido.

Al final, incluso, todas esas lagrimas regresaran a nosotros para ahogarnos en ellas. Por eso yo ya no lloro.


Yo.

No hay comentarios.:

Visitas

Seguidores

Busqueda.


Archivo del blog