miércoles, noviembre 16, 2005

De Alienacion e Indiferencia

Ayer en la mañana comprobé que tan alienado y antisocial puedo llegar a ser.

Cuando llegue a la oficina, mire con curiosidad que en uno de los jardines habían varias mesas redondas, con manteles y todo el pedo. Al poco rato me entere que habría un desayuno para dar un informe de actividades, resultados, blablabla, mamadas corporativas.

El caso es que cuando salí al lugar de la reunión, me quede parado mirando las mesas. ¿Con quien me sentaría? Y he aquí lo sorprendente. No había una sola persona con la que me llevara lo suficiente como para decidirme irme a sentar a su lado. Me daba igual hacerlo en una mesa de algunos a los que saludo bien o en otra en la que fueran puros desconocidos. De todos modos no hablaría con nadie.

Así de pinche alienado soy oficinisticamente.

¿Por que? No lo se. En la oficina sencillamente navego con bandera de pendejo. (Que trabajo no me cuesta, para ser sinceros) No platico, no convivo, no me inmiscuyo y sobre todo, no pongo atención a tanto pinche rumor y chisme, que como en toda oficina, abundan. De hecho jamás me entero de cosas que para todos los demás son secretos a voces, i.e:

Compañera: —Oye, ¿Y supiste que Fulano se fue con Fulana en su carro la fiesta pasada? Zutana se entero y lo mando a la chingada.
Huevo: —¿Eh? ¿Cual fiesta? ¿Fulano andaba con Zutana? ¿Quien es Fulana? ¿Uh?
Compañera: —......

Con la única persona con la que converso mas de 5 minutos seguidos es con uno de los jefes (mi mecenas), y obviamente, sobre CF. Por lo regular me sigue poniendo unas putizas, pero es el mayor grado de interacción que tengo.

Y no es que en la oficina ande dando otra cara, sencillamente, no doy ninguna. No me interesa mantener relaciones ahí, la gente que me rodea y yo no tenemos nada en común. Y no digo esto sintiéndome mas o menos que ellos, simplemente estamos en diferentes universos. A mi no me dan risa sus bromas, sus platicas se me hacen insulsas, sus planes de vida no tienen nada que ver con los míos (que para empezar, no tengo) y así ad infinitum.

En situaciones como la de ayer, que me veo conviviendo forzosamente con ellos por mas de diez minutos, siempre suceden escenas como esta:

Sentados en la mesa, me encuentro mirando un árbol cercano, de pronto, alguien, a quien apenas y saludo, me pregunta como es que baje tanto de peso, yo respondo que deje de comer un mes, después de unas risas de su parte, se dan cuenta de que hablo en serio. Alguien mas, con cara de preocupación, me pregunta si como es que no volví a subir de peso. Respondo que cuidando mi alimentación, comiendo cinco o seis veces al día...Aquí me interrumpe alguien mas, diciendo que así se engorda, que la gente solo debe comer tres veces al día, "muy ligerito". Lo volteo a ver y me quedo callado. Es inútil. Luego sigue diciendo que lo mejor es tomar todas las mañanas un vasito de agua, para "purificar" el cuerpo y con eso es suficiente. Suspiro interiormente y vuelvo a mirar al árbol, pensando en cuantos huesos me rompería si me cayera de lo mas alto.

Supongo que algunos pensaran que ese ostracismo es consecuencia de alguno de mis numerosos traumas, pero no, para mi es solo indiferencia. Ser un alienado es una de las 10,386 cosas que me valen madre.


Yo.

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