jueves, noviembre 24, 2005

SCF: Un Mal de Nuestra Epoca

Yo, siendo un observador nato de la naturaleza y sus particularidades, he notado con cierto horror un nuevo tipo de enfermedad, o mas bien, síndrome, que se esta extendiendo por nuestra sociedad como flema de tuberculoso.

Antes que nada, tenemos que saber algo sobre una cosa llamada Síndrome del Miembro Fantasma. (O Síndrome del Miembro Amputado, que no es lo mismo que el Síndrome del Miembro Emputado, patología que afecta a las personas en otro tipo de ámbitos, como en el de la política, por ejemplo. Caso notable el de Elba Esther Gordillo y Arturo Montiel, afectados de dicho padecimiento).

Este síndrome se refiere a aquellas personas que han sufrido alguna amputación y que debido a ciertos estímulos cerebrales confusos, aun sienten el miembro faltante. Los casos mas comunes se refieren a las manos, en donde la persona sigue sintiendo los dedos de la mano amputada, llegando incluso a sentir dolor, como si el puño estuviera cerrado y se clavaran la uñas. Uno de los métodos para librarse de este síntoma es hacer que la persona afectada introduzca la mano en una caja especialmente diseñada, en la que, por medio de un juego de espejos, se produzca la ilusión de que aun se tienen las dos manos. Así, el sujeto abre la mano que aun posee y el cerebro registra la imagen del espejo y el miembro fantasma deja de producir incomodidad.

Pues bien, ya una vez puestos en antecedentes, explicare cual es el nuevo síndrome que he visto pulular últimamente. Lo llamo El Síndrome de la Cintura Fantasma.

¿En que consiste tan espantoso mal?

Bien, todos hemos visto esos pantalones que llevan un tiempo de moda entre las mujeres. Pantalones que van a la cadera y son bastante entallados. Estos pantalones están diseñados para terminar justo en la zona en donde la cadera empieza a reducir dimensiones y se convierte en cintura. Esto, idealmente, formaría una bella curvatura convexa que mas adelante se debería convertir en una estilizada espalda y un par de pechos generosos.

Pero ultimamente, como dije al principio, he notado con horror que dichos pantalones son usados por mujeres que no poseen la cintura necesaria en el lugar correcto. En dichas mujeres, el pantalón acaba, efectivamente, en donde la cadera debería reducir dimensiones, pero al contrario que en nuestra imagen ideal, en lugar de formar una curvatura cóncava, se forma una protuberancia convexa que en algunos casos sigue subiendo, subiendo, subiendo... vamos, no se detiene hasta el cuello.

Las mujeres portadoras de dichos pantalones, obviamente sufren del Síndrome de la Cintura Fantasma (SCF). Alguna vez tuvieron una y la perdieron. Las circunstancias de dicha perdida no importan, el caso es que ellas, debido a ciertas alteraciones en la corteza cerebral —cerca del hipotálamo, abajito de la hipoglosis y en medio del hipocentro—, siendo unas hipopotamas, aun sienten que tienen cintura. Vamos, están seguras de que su cintura sigue ahí, cuando a todas luces es obvio que es solo una ilusion de su confuso cerebro.

El SCF puede ser tan severo en algunas mujeres que pueden llegar a sentir que no solo su cintura sigue ahí; además intentaran convencer a la gente de que así es. Esto lo hacen usando dichos pantalones en conjunto con ombligueras y tops, que solo hacen resaltar la gravedad de su mal.

¿Cual es la solución a dicho mal? Ahh, ¿No creerían que solo iba a denunciar tan terrible situación sin hacer nada al respecto verdad? La respuesta es tan obvia como fantásticamente simple.




Pausa para que los lectores se pregunten y hagan sus propias suposiciones sobre la fantásticamente simple respuesta.

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Fin de la pausa. El que supuso, bien, el que no, se chingo.






Es sencillo: Solo hay que construir unas cuantas cajas adecuadas, las cuales contengan un juego de espejos distribuidos de tal forma que, al momento de introducir ahí a la paciente, le sea posible verse desde todos los ángulos imaginables. Luego, ya solo es cuestión de dejarla ahí hasta que su cerebro procese las imágenes y deje a un lado la ilusión óptica y así acepte y se convenza de que su cintura ya no esta ahí. Se fue. No más. Au revoir.



[Aplausos]



Ese es un método un tanto radical. Existe otro, un poco mas sutil y sencillo, que consiste en esperar a que la paciente se ponga un pantalón de los ya mencionados y se disponga a salir a la calle. Luego, solo hay que tomarla firmemente por los hombros, mirarla a los ojos y decirle con un tono de voz firme y a la vez amable:




¿Como te atreves a salir así a la calle si estas hecha una cerda?


Sencillo. Sutil. Efectivo.



Yo.

2 comentarios:

Lorena Ceballos dijo...

Hahahaha...

fuii...

lo intentaré cuando vea a alguien así.

Lodi dijo...

Jajaja :')

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