viernes, noviembre 11, 2005

Sobre Mujeres: Tres maneras de hacer las cosas mal

A C la conocí en la oficina, estuve insistiendo cerca de dos años, en los cuales solo logre salir unas cuantas veces con ella. Durante todo ese tiempo siempre me estuvo mandando señales extrañas, confusas. A veces parecía emocionada, y otras indiferente. Cuando estaba sola conmigo se le notaba claramente nerviosa.

Casi desde un principio yo hable claro con ella, pero solo me dio respuestas ambiguas, yo no presionaba, las cartas estaban sobre la mesa, eso era todo. A ella le escribí esto, haciendo referencia a una broma interna, pero ella nunca lo leyó, le dio una revisada por encima y me dijo que luego lo checaba porque no tenía tiempo. No tengo que decir que jamás lo hizo.

Un día, después de una peda, la acompañe a su casa y yo, ya harto de hacerme pendejo, la bese, y ella respondió el beso con una energía que me sorprendió.

Días después, salimos de nuevo, al despedirnos, trate de besarla y me volteo la cara; ahí pensé "al carajo".

A C yo le aguante cosas que ni yo me creo; me dejo plantado no una ni dos veces, sino tres. La invitaba a salir y me decía que tenía mucho trabajo, y al otro día me enteraba que había salido con sus amigas. Nos encontrábamos en salidas grupales a las que me había dicho que no iba a ir, etc, etc. Me mandaba mensajes extraños o me llamaba en la madrugada para platicar conmigo, solo para que al otro dia apenas y me saludara. Una amiga en común un día le pregunto porque me sacaba la vuelta, ella le dijo algo confuso sobre mi forma de ser, que yo era raro. (Alguna vez, al verme tirar carrilla, me pregunto si me drogaba. Sin comentarios)

Debido a cierta confusión histérica que hubo después, C ahora me desprecia; me borro de su teléfono, de su messenger y me retiro el saludo.


Con L todo fue muy extraño. Y desde un principio, en el fondo yo sabia que las cosas no iban a terminar bien. L fue mi ultimo intento en cuanto a hacer concesiones en mi forma de ser, muy básicas, pero tratándose de mi, notables.

El mayor problema que hubo con L fue el abismo mental, no en cuanto a diferencias de grado, sino de especie. Si yo decía blanco, no es que ella entendiera negro: entendía árbol. Con L intente cosas que no me avergüenzan, pero son cosas que estoy seguro no volveré a hacer. Al igual que con C, a L le deje en claro desde un principio mis intenciones, de igual manera, no me respondió directamente, tiempo, tiempo, necesitaba tiempo.

Obviamente, ese tiempo solo sirvió para que las cosas se volvieran mas extrañas. Al final, prefirió a un metrosexual veinteañero que según dicen los que lo conocen, es más femenino que ella. ¿Sus razones? bien, necesitaba a alguien que fuera lindo y sencillo; yo era muy complicado. Ahora L también me desprecia.


Ahhh, T.

T fue (y es) mi mayor trauma y frustración adolescente.

A T la conocí en la prepa, desde que la vi, me gusto, incluso creo que ella provoco mi fijación con las mujeres de cabello lacio y negro. A las dos semanas ya andábamos. Aun recuerdo cuando le pedí ser mi novia (fue la ultima vez que pronuncie esas palabras, ja) y ella emocionada acepto. Al mes termino conmigo, nunca supe bien por que.

Pasaron un par de años y nos reencontramos, ella me confeso que había terminado conmigo por un rumor estupido, que había sido un error, nos reímos y ya, empezamos a salir de nuevo. Desgraciadamente en el inter, ella se había enamorado de un tipillo (y uso el diminutivo no de forma peyorativa, sino descriptiva: el tipo no media más de 1.60) que la habia tratado como un trapo.

Yo iba a verla casi todos los días a su casa, ahí, esperábamos que su mama saliera y a esa señal, nos lanzábamos uno encima del otro. Muchas de esas noches aun siguen grabadas en mi memoria; yo sentado en la sala, junto a la chimenea, T sentada sobre mí, mis manos en sus pechos, sus manos en mi rostro.

Así pasaron un par de meses, yo estaba enculadisimo, pero nunca logre sacarle una palabra emotiva, significativa, nada que me hiciera sentir un poco mas seguro. En su casa éramos uno, pero afuera, apenas y daba a entender algo.

Un día, que aun recuerdo como el preludio al Ragnarok, yo presentía que todo iba a cambiar muy pronto, es por eso que trataba de memorizar la sensación de tener su sangre entre mis dedos, desgraciadamente, pasaron tantas cosas ese día que solo recuerdo el temblor de mis manos y el hueco en el estomago (y en el corazón) que me quedo al final.

Un par de días después me dijo que ya no podíamos seguir viéndonos, porque por fin había regresado con su exnovio. Yo literalmente enloquecí y dije e hice muchas tonterías (Tenia 17 años y fue la ultima vez que explote de ese modo, después de eso comencé a convertirme en lo que soy ahora). Comprendo que ella también se pusiera como se puso, y entiendo perfectamente que después de eso no quisiera saber nada de mí.

Años después nos encontramos de nuevo, ya los dos adultos, y aun pude sentir un atisbo de desprecio, decepcion y miedo hacia mi, son de las pocas cosas en mi vida que aun me duelen y de las que me arrepiento sinceramente. Platicamos y ella me perdono, pero entendí que jamás lo olvidaría. Ni yo. Aun a veces pienso en eso y me sigue doliendo, me duele haber sido utilizado, me duele no haber sabido aceptarlo y me duele haberme cerrado definitivamente una puerta que desearía haber dejado abierta.

Pero al final, no me quejo ni las culpo, soy conciente de que me gane a pulso y merezco lo que sienten (si es que sienten algo) por mí. Ya no soy un niño y debo aceptar que mis actos conllevan consecuencias, que por muy desagradables que sean, son mi responsabilidad y punto. Ademas, a varias personas yo les he hecho las mismas cosas, incluso peores. Podria justificarme diciendo que es una especie de balanza cosmica, pero no, lo cierto es que en la ruleta rusa de las relaciones, casi siempre acabamos jodidos y jodiendo a los demas.

Y al escribir todo esto noto un patrón; siempre me enculo con personas que son muy diferentes a mi, que no me entienden y lo mas importante; que no les interesa entenderme. En todos estos casos he tratado de cambiar algo de mí para encajar mejor. He tratado de ser comprensivo, empatico y conciliador. Y al final, ha sido contraproducente. Cuando me esfuerzo, solo consigo desprecio. En cambio, cuando he sido como soy; patán, indiferente, desapegado y sutil como un tanque; cuando no he buscado nada mas, he conseguido (sin proponérmelo) que la gente me aprecie, me estime y hasta me quiera, siendo esto incomprensible para mí.

Así que si alguno aun se pregunta que carajos es lo que quieren las mujeres, ahí esta la respuesta. Es pésima, pero no puedo dar otra.



Yo.

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