viernes, diciembre 09, 2005

Pornoaventura: ¿¿Que tiene que??

—¡No mames guey!
—¿¿Que??
—¡No nos la podemos coger!
—¿¿Porque??
—¡Tiene gonorrea!
—No mames!!!


Tenía yo 17 años y vivía en los edificios. Era viernes por la tarde y el Javi me chiflo para ir a vagar como todos los días. Ibamos caminando por el estacionamiento cuando vimos que Ana y la Nadadora estaban sentadas dentro del viejo Opel abandonado.

—¿Y ora ustedes que hacen ahí?
—Mmm...Nada, oye Javi, ¿No esta tu hermano?
—No, se fue a no se donde.
—Uyy...

Ana y la Nadadora (que como su nombre indica, no tenia nada por ningún lado) eran amigas putonas del Ruso, el hermano mayor del Javi. Nosotros nomás las veíamos con antojo, pero las viejas obviamente ni nos volteaban a ver. Solo jalaban con el Ruso y su bola de amigos. Ana estaba riquísima; era bonita, flaquita, güerita y de ojo verde. Y estaba bien enculada con el Quique Borracho (no confundir con Quique Tienda), camote del Ruso, que nomás se la fajaba cuando andaba pedo. (La Nadadora nos daba mucha risa desde una vez que el Ruso nos contó que en una peda en una cabaña él estaba trague y trague sabritones, luego la Nadadora empezó de encimosa con el y se la fue fajar a un cuarto. Después de un rato de estársela dedeando, la otra salio corriendo por toda la cabaña, gritando "Ayy mi puchita! mi puchita!", jajaja, el Ruso se meaba de risa y se chupeteba los dedos sabritoneados)

Por eso ese día que extrañamente se mostraban platicadoras con nosotros no desaprovechamos la oportunidad.

—¿Porque? ¿Pa que lo querías?
—No, nada mas, es que...
—¿Que? ¿Necesitan un raid? —el Javi traía el lambervocho y nada pendejo las quería trepar.
—Eeeeh...no, Oye, ¿Tu nana esta en tu casa verdad?
—Si, no se fue con mi tía, ¿Por que o que?
—No, pues es que Laura
(la Nadadora) se enojo con su mama y la corrió de la casa, y pues estamos viendo donde quedarnos hoy, hasta que se le pase el coraje.

Puta, aquí a los dos el cerebro nos empezó a funcionar a mil por hora, ¿Que hacer? ¿A donde llevarlas? En casa del Javi estaba su nana, culiche de hueso colorado que nomás nos veía salir a cualquier lado y nos gritaba "Hey morros! Nomas que los vea con las pinchis güilas los madreo cabrones!" En la mía mis papas habían salido, pero iban a regresar en la noche, así que también por ese lado nos la pelábamos.

Las viejas se querían quedar dentro del Opel abandonado, pero yo me arme de valor y les dije que fuéramos a mi casa, por lo menos un rato, y ya ahí veíamos que pedo. Las otras pa pronto dijeron que si y ahí fuimos. Ya en mi casa estuvimos viendo que hacer, pero el Javi y yo, con puras miradas, nos pusimos de acuerdo en que pasara lo que pasara, no podíamos dejarlas ir a ningún otro pinche lado, así que no nos quedo de otra que proponerles que nos subiéramos a la azotea de los edificios y quedarnos ahí. Nos costo un huevo, pero al final aceptaron, así que yo saque dos o tres cobertores y los trepamos a la azotea.

Javi le dijo a su nana que se iba a quedar a dormir en mi casa y yo les deje un recado a mis papas diciéndoles lo mismo. Ya en la azotea nos cagabamos de frío, pero al Javi y a mi nos valía verga, nomás por la posibilidad de por lo menos fajarnos a las viejas. A mí me gustaba un chingo Ana, pero el Javi no quería aventarse con la Nadadora, a señas universales que cualquier hombre entiende, me decía mas o menos esto:

—No mames cabron, pinche vieja esta reculera.
—Ohh cabron, no seas ojete, hazme el paro.
—No chingues, además el Ruso ya se la tiene bien cogida, ni modo que remueva el atole de mi carnal.
—Ohhhquelachingada, no mames, Ana no va a querer contigo por Quique, déjame a mi...

Y así se nos fue media noche.

De pronto Ana se acordó que había dejado su bolsa en mi casa, y ahí voy yo en putiza para sacarla antes de que llegaran mis papas. Entré como pedo y al agarrar en chinga la bolsa, se atoro en el brazo del sillón y se me cayo. Cuando recogía todas las chingaderas que traía, vi un sobre con el nombre de un laboratorio. A huevo lo abrí y lo único que vi en la ojeada que le di fueron las palabras "Gonadotropina Coriónica Humana" que a mis diecisiete años solo me sonaron a una cosa: Gonorrea.

Si, rianse. Ahora ya se que solo es una hormona cuya función es tan común y corriente como un Chevy rojo, pero en ese momento yo solo puede hacer una relación rápida y equivocada, pero muy obvia:


Golfa—>Análisis clínicos—>Gonadotropina—>Gonorrea

Subí en putiza a la azotea y como pude jale al Javi a un lado, y muy discretamente le dije:

—No mames guey!
—¿¿Que??
—No nos la podemos coger!
—¿¿Porque??
—Tiene gonorrea!
—No mames!!!

Le conté lo que había visto. Pensamos furiosamente por un momento y decidimos nomás fajárnoslas. (Ay ternurita! Nos poníamos a decidir algo que estaba a años luz de nuestras manos, ja) así que ya tranquilos y decididos, regresamos con ellas.

Ya cuando las viejas se empezaron a cansar de nomás estar sentadas, acomodamos los cobertores y nos acostamos; primero yo, luego Ana, Javi y la Nadadora. Hacia mas pinche frío, así que estábamos tapados totalmente, hasta las cabezas. Un poste a lo lejos apenas y alumbraba algo.

Y empezamos, lentamente, a restregarnos a ellas. Yo a Ana y Javi a la Nadadora. así como que ay que frío hace si verdad jeje deja me acomodo ay perate tantito ora tu que haces jeje esperense cabrones ay que frío nomás tantito uy tengo sueño ay como crees ya esténse en paz y así por el estilo.

Yo ya estaba bien pegado a Ana, ella boca arriba y yo de lado. Respiraba en su oído y muy apenas iba pasando mi mano por su cuerpo. Ella se hacia la dormida y no reaccionaba, yo pensé "Dormida o no, te voy a meter mano" y efectivamente, le metí mano.

Todo hombre que se precie de serlo ha pasado alguna vez horas (o por lo menos así se siente) pegándole unos arrimones a una vieja, con la esperanza de que se deje el mayor tiempo posible sin que nos pegue un madrazo o nos mande a la chingada. Es cansado y frustrante, pero ahhh, que pinche emoción! Pues esa noche yo si pase literalmente horas rozándole las tetas, arrimándole la reata y sobandole los muslos.

Ana seguía haciéndose la dormida, y yo ya estaba en ese extraño y nebuloso estado, entre el sueño, la vigilia y la calentura. Le metí la mano lentamente debajo de la blusa y me pase la mitad de la noche masajeándole las tetas, que hasta la fecha recuerdo como casi perfectas; suaves, firmes. Cabían justo en mi mano y si estiraba los dedos podía rozar sus dos pezones. Como aquella seguía de necia con lo de Morfeo, me anime y baje de nuevo la mano. Con una lentitud que me hubiera envidiado el cabron del "Corazón Delator" de Poe, le desabroche el botón del pantalón. Con infinita paciencia digna del buitre que le devoraba las entrañas a Prometeo le baje el cierre. Mas lentamente que un burócrata de ventanilla única en viernes de quincena recorrí con mis dedos la maratónica distancia que había entre las faldas de su Monte de Venus (el único Monte en el que los hombres desean desbarrancarse hasta el fondo) hasta la prometida olla de oro al final del arcoiris....

Lector impaciente: —!Por dios! !Ya fue mucha metáfora barata!

Autor sorprendido: —¿Le parece?

Lector indignado: —!Claro que me parece! !Corte ya o nos largamos!

Autor conciliando: —Ok, ok, ¿Lo digo con todas sus letras?

Lector despectivo: —!Ande ya!

Autor resignado: —Esta bien. Quiero decir que me tarde un chingo desde que le abrí el pantalón hasta que le pude meter un dedo.

Lector satisfecho: —!Muy bien!

Aun con el dedo adentro, aquella seguía insistiendo en su ataque de narcolepsia. (eso si, fue el primer caso de narcolepsia y arritmia conjunta que se haya registrado, ya que su pulso y respiración aumentaron un 85% sin que se despertara) Yo estuve un buen rato así, sobandola muy lentamente y deslizando un dedo y metiéndoselo lo mas que podía (¡Malditos sean los pantalones de mezclilla embarrados! ¡Maldita tortícolis de muñeca!) pensando a medias "¿La gonorrea se pegara a los dedos?" y pendejadas por el estilo. Así que de pronto, cuando sentí unos dedos que rozaban mi mano, pensé "A huevo, ya chingue".

Saque un poco la mano y tome la suya. Sus dedos me empezaron a cosquillear la palma de la mano, y en ese momento, algo me llamo la atención.

Ana, para tener una tetas tan suaves y tersas, tenia unas manos muy rasposas.

Empecé a tocar la mano con creciente alarma y entonces, de pronto, abrí los ojos y saque la cabeza en chinga de entre las cobijas.

Me tope frente a frente con la Jeta del Javi, que había hecho exactamente lo mismo y nos vimos con los ojos abiertos como platos. Fue entonces que nos dimos cuenta de que nos estábamos haciendo cariñitos entre los dos.

Nunca nadie grito mas silenciosamente:

—¡Hijo de tu puta madre! ¡Suéltame la mano marica!
—¡No mames cabron! ¡No seas puto!
—¿Que haces metiéndole mano pendejo? ¡Ahí tienes a la nadadora!
—¡Esta bien culera!
—¿Y a mi que chingados? Orale, vete a la verga!
—Nel, hazte tu a la chingada!


Y así otro rato. Pero ya cuando nos metimos de nuevo a las cobijas, obviamente ya se me habían bajado las ganas de todo, así que opte por darle un ultimo y honroso arrimon a Ana y me quede jeton.

Al otro día bajamos desvelados y medio congelados. La Nadadora y Ana regresaron a su casa. El Javi y yo nos seguimos mentando la madre el resto del día.

Unos días después, vagando en la calle de nuevo, pasaron el Ruso, Quique Borracho y los demás. Nos vieron y se cagaron de risa, el Ruso nomás nos grito:

—¿Que pedo? ¿Hace frío en la azotea?

Hijas de la chingada.



Yo.






P.D. A lo mejor algunos no saben que esta es una de las varias pornoaventuras que su servidor a posteado en este culo de blog, como por ejemplo:

Pornoaventura: La Cocinera del amor.
Pornoaventura: Like In The Movies
Pornoaventura: ¿Nomas Ustedes Tres?

Todas son tan ciertas como mi memoria me permite recordar, incluso estan editadas para no perturbar a las buenas conciencias que visitan este chiquero, snif.

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