lunes, enero 02, 2006

2+4=18

Dejándome llevar por el castroso espíritu renovador de estas fechas (lo que reconozco como una mamada; ¿porque esperar estos días —o siendo mas específicos, el 1 de enero— para empezar algo? cuando se quiere empezar/terminar/renovar algo solo se necesitan las ganas y la disposición para hacerlo; esperar un día en especial solo es una muletilla simbólica, pero bueno, hasta yo cojeo) ayer me pase un rato desechando cosas. En realidad lo anterior no fue más que el pretexto para empezar una rampage limpiadora en mi cocina.

Esto debido a que al abrir el refrigerador mi delicado olfato detecto un olor extraño, y como el olor era inversamente proporcional a mi curiosidad y determinación de averiguar de donde procedía, decidí tirar todo a la verga.

No mamar, tenia cosas que habían caducado en noviembre del 2004, jajaja.

Luego, seguí con la despensa y aquí las cosas eran peores. No voy a entrar en detalles, pero llene tres bolsas de porquerías caducas y otras no caducas, pero que aun así eran porquerías.

Y cuando al final vi mi refrigerador mas vacío que la cabeza de algunas personas y mi despensa desolada, decidí que era tiempo de comenzar de nuevo.

Cambien las cervezas por neuronas y tendran una imagen fiel del interior de la cabeza de Jose Luis Avila Herrera.


¿Comenzar de nuevo con que chingados? Ahh, pues con la buena alimentación.

Estoy hecho un cerdo. Hace aproximadamente un año que no voy al gimnasio y seis meses que como bastantes porquerías y solo dos o a lo mucho tres veces por día. Y los resultados están a la vista, snif.

Así que a la chingada, fui al supermercado a comprar lo necesario (chingo de pollo, chingo de atún, chingo de cereales, chingo de lácteos, chinga tu madre) para comenzar de nuevo con la alimentación a la que ya estaba acostumbrado, que consiste en comer 5 o 6 veces por día, que es lo que deberían de hacer todos en lugar de probar dietas estupidas y regimenes alimenticios suicidas, que lo único que hacen es desbalancear y descompensar el metabolismo.

Esta sana costumbre tiene sus pros y sus contras. Los pros son que uno adelgaza comiendo, los contras son que sale bien pinche caro y que a veces es una joda estar cagando cada tres horas. Pero una vez que se agarra el ritmo —no de cagar, sino de comer— el cuerpo se convierte en una maquina metabolicamente impecable, y ya con el metabolismo acelerado, uno se puede dar el lujo de tragar grasas sin asimilarlas.

Por lo pronto en la oficina ya volvieron las exclamaciones de sorpresa e incluso asco cuando me ven tomar mi licuado mañanero, (yogur, plátano, fresa, avena, salvado, almendra, placenta, medula, etc, etc) que si bien no tiene un aspecto encantador, no tiene nada que ver con las verdaderas asquerosidades inútiles que toman algunos cuando siguen dietas inservibles.

mmm...delicioso?


Y la vuelta al gimnasio tendrá que esperar, primero, porque es bien sabido que en enero las inscripciones se disparan y va a estar atascado de gordas que creen que levantar pesas sirve para adelgazar —ya para febrero vuelve a la normalidad— y segundo porque antes tengo que comprar algún reproductor de mp3, porque no pienso volver a aventarme toda la rutina escuchando el mismo disco de punchis punchis barato una y otra vez.

Ay que lleno de propósitos estoy!



Yo.


P.D. Ahh si, ¿Que pedo con el titulo del post? Pues nada, no tenia una calculadora a la mano.

No hay comentarios.:

Visitas

Seguidores

Busqueda.


Archivo del blog