lunes, febrero 27, 2006

De Ateo a Beato y Viceversa

Era un día como cualquier otro, yo manejaba en el infernal tráfico de la ciudad de México, pensando, naturalmente, en un método sencillo y eficaz para barrer de la faz de la tierra a unos cuantos millones de chilangos.

Y justo cuando mi paciencia estaba llegando al límite y mi alma bordeaba los negros abismos de la desesperanza, ocurrió el milagro, el milagro que cambiaria mi vida; por display de la radio, la Providencia me hizo llegar este mensaje:








Primero, por un natural, practico e impío reflejo, pensé: "No mamar, me va a llenar el volante de sangre", pero luego me di cuenta de lo que pasaba y de lo que en realidad significaba tal mensaje. Y fue entonces cuando mi espíritu se ilumino; me vi epifanicamente subyugado y de mí henchida garganta broto un jubiloso y radiante grito:

"Jebus! Señor! Creo! Creo y confío en ti!"

Y acto seguido, en un acto de Fe digno de un beato, cerré los ojos y solté el volante.


Cuando desperté en el hospital, ya no creía en Jebus.



Yo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

pende............. eso eres tu
dises mas cosas de chihuahua y
te parto tu madre pendejo

Anónimo dijo...

Jajajajajajaja que risa me daa el que escribió esto no agan corajes, segurito alguien de aquí no se dejó y o le puso una chinga o lo mandaron ala fregada xeso anda un poco ardido jajajajajajaja

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