sábado, febrero 04, 2006

Desde aqui.

Decía Hesse en boca de Sinclair: "Tan solo intentaba vivir aquello que tendía a brotar espontáneamente de mi, ¿Por que habría de serme tan difícil?" Buena pregunta, que como todas las de su especie, nunca tienen una buena respuesta.

Y después, de nuevo, pero ahora en boca de Demian, nos hablaba sobre la esencia de Abraxas, sobre la semilla de destrucción que todos llevamos dentro, de la inseparable dualidad que futilmente tratamos de ignorar, como si se pudiera supeditar una parte de nuestra naturaleza primal y básica en beneficio de una burbuja irreal y aun mas peligrosa. ¿Porque negar esa dualidad? ¿Porque no he de ofrecerte mi destrucción si es lo único que puedo darte?

Eva (Ni Armanda, en tal caso) no existe -o así prefiero entenderlo-, nadie va a venir a recoger los pedazos de ese mundo destrozado, nada me gustaría mas, pero no es así.

A veces desearía creerle a Jung y justificarme con un arquetipo, pero no puedo, me gana Stendhal y su descripción odiosamente familiar de lo execrable que puedo ver en mí. Y Dostoievski se carcajea en mi cara y hace que sienta mi culpa risible y paupérrima.

Malditos muertos, diciéndonos desde sus amarillentas y encuadernadas tumbas todo lo que no queremos decirnos a nosotros mismos.

Y desde aquí, me pregunto ¿Por que habría de serme tan difícil?



Yo.

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