viernes, marzo 10, 2006

De porque ser misogino es aceptable y hasta recomendable.

No no no no mamar. Ayer me paso algo que de tan absurdo y ridículo me tenia cagado de risa en lugar de tenerme emputado, como hubiera sido lo natural.

Fui a transito a sacar unos papeles. Estaba muy campante leyendo mi libro mientras esperaba en la fila, cuando se me acerca una señora treintona y algo guapa.

Señora: —Oiga joven, ¿Es de usted un cavalier gris?

Huevo: —Si, ¿Porque?

Señora: —Es que fíjese que me pego al estacionarse

Huevo: — ¿Segura? (Soy una verga estacionándome, pero independientemente de eso, estaba seguro de que no había tocado a ninguno de los dos carros entre los que me estacione)

Señora: —Si, en la fascia de atrás, me dijo uno de los franeleros.

Huevo: —Bueno, si me permite unos minutos, ahorita vamos.

Señora: —Si, esta bien.

Inmediatamente regrese a la lectura de mi libro, ya que estaba tranquilo por dos cosas:

1.-Como yo no sentí nada al estacionarme, lo mas que podía haber pasado es que le hubiera dado un ligerísimo rozon esquina-esquina, que salen con un escupitajo.

2.-Que el vehiculo era de la empresa y tiene seguro de cobertura amplia, y en el remoto caso de que mientras me bajaba del auto su defensa se hubiera caído y destrozado, yo no pagaría ni un peso.

Cuando termine uno de mis trámites, salí con ella al estacionamiento.

Traía una Pathfinder blanca, con tres días de haber salido de la agencia.

Llegue, vi su defensa y luego mire la mía. Mire de nuevo su defensa y luego la mía. La mire a ella con una expresión indescifrable y volví a mirar las dos fascias.

Señora: —Y fíjate, la acabo de sacar de la agencia y estaba impecable, y eso no sale puliéndola, se va a tener que lijar y pintar toda de nuevo, y pues a ver como le hacemos porque...

Huevo: —Señora, nomás que hay un pequeño problema: Yo no le hice eso.

Señora: —Claro que si! me dijo el franelero que tu le pegaste! ¿Como crees que supe que eras tu? el me dijo!

Huevo: —Si señora, me vieron bajar del carro, pero yo no le pude haber hecho eso a su carro.

Aquí se baja de la camioneta otra señora encopetada que supongo era su mama, y me empieza a subir el tono de voz:

Vieja: —Claro que fue usted! Ahora no vas a salir con que no!

Señora: —Si, mira lo que le hiciste a mi camioneta!

Yo nomás abrí los ojotes francamente perplejo, mientras las dos hablaban al mismo tiempo alegando que era un irresponsable por no saber estacionarme.

Huevo: —Señora, de nuevo, yo no le pude hacer eso a su carro, ¿Sabe por que? Mire, primero, ese tallon en su defensa es negro, ¿lo ve? mi defensa es gris. Luego, cuando un plástico roza a otro, se forman patrones de transferencia suaves y corridos, eso que tiene ahí es una muesca abrupta y pequeña. También por el ángulo, si hubiera sido yo, estaría en la esquina, no casi en medio. Y por ultimo, si se fija, su golpe esta a dos centímetros por encima del punto mas alto de mi defensa; es imposible que yo lo hiciera.

Puta madre, me sentí como Grissom de CSI.

Señora: —No, no, no, fuiste tú, mira! ahí tienes también pintura negra en tu defensa!

Huevo: —Si, pero no es pintura, es el plástico de la fascia.

Señora: —Por eso! mira la mía! también tiene negro!

Huevo: -Si, pero eso es el plástico de su fascia, el plástico no raspa, solo talla. Yo no tengo pintura blanca en la mía y usted no tiene gris en la suya, no fui yo.

Ahora bien, abramos un paréntesis:


( )


Ya, sigamos.

Señora: —Claro que si! Ellos te vieron! ahí tienes la marca!

Huevo: —Señora, no importa lo que ellos digan. No fui yo. Fíjese, use el sentido común.

Para estas alturas yo ya imaginaba como iba a desarrollarse esto, y por dentro estaba que me cagaba de risa, y por mas que intentaba que no se notara, era inevitable que mi tono de voz sonara abiertamente sardónico y condescendiente.

Señora: —No, tampoco me hables así! No porque yo sea mujer creas que soy tonta, no! No te pongas en ese plan!

Huevo: —Señora, este es mi tono normal de voz, no estoy gritando ni mucho menos, solo le digo que esto es ridículo y que ya no tengo nada de que hablar con usted, ¿Quiere que hable con mi asegurador para que venga? Perfecto, no tengo prisa. O si lo desea traemos un oficial de transito y a un perito, para que ellos nos digan que hacer.

Lo anterior lo dije aguantando la carcajada.

Señora (con un sarcasmo tan malo que casi me hace llorar): —Ahh, tú no te preocupes! ¿Sabes que yo tengo un taller mecánico y de pintura? Además, trabajo en una aseguradora...


~Divagacion~


Eso de "Yo tengo...", "Yo soy..." o "Yo conozco...." es usado desde que el hombre se puso un taparrabos y empezó a aventarle piedritas a unos animalotes. Es de suponer que hace miles de años, cuando la lanza de un hombre de las cavernas por accidente iba a parar a, no se, digamos, el tazón de barro de otro, este decía, examinando los destrozos:

"Uyy no, esto no va a estar tan sencillo, yo tengo un primo que es alfarero y por eso se que sale bien caro arreglar esto, mínimo como 30 conchitas y tres colmillos de Mamut..."

O cuando, en el medioevo, una carreta chocaba con otra, el agraviado, un aldeano chimuelo, le decía al otro mientras revisaba su llanta partida:

"Tsssk, ¿Y que crees? Estas ruedas nomás se hacen en medio oriente, me las trajo un Cruzado, así que a ver como le haces maestro..."

Y es muy posible que dentro de 10,000 años, cuando una nave espacial colisione con un remolcador estelar, veamos a un astronauta examinar su generador de neutrinos mientras dice:

"Pues yo tengo un taller allá en Marte, en el que lo pueden arreglar, pero aun así va a salir carísimo..."


~Fin de la Divagación


Señora: —...Además, trabajo en una aseguradora, por eso se de lo que hablo. Ahorita viene mi gente para ver como le hacemos.

La señora saco su celular y llamo refuerzos. Yo le dije a uno de los franeleros que buscara a un transito, para hacer mas teatro. Tome mi libro, me recargue en el auto y seguí leyendo, aguantando la risa.

Al poco rato llego el que supongo era su picador o socio o sepa la chingada, un mono treinton y bastante fresa. También venia con él un chalán, supongo que de la aseguradora, ja.

Se acerca y me da la mano, yo apenas y podía contener dos kilos de sarcasmo que pugnaban por salir de mi boca, pero aguante, apenas.

Se acerco, vio su defensa y luego miro la mía. Miró de nuevo su defensa y luego la mía. La miró a ella con una expresión indescifrable y volvió a mirar las dos fascias.

De nuevo, la señora explico.

Señora: —Mira, yo estaba pagando mi tenencia y cuando salí vi el golpe, los muchachos estos me dijeron que fue el, y yo muy amable fui y le pedí que saliéramos, ¿O no fui muy amable?

Huevo: Si señora... (risa contenida)

Señora: —Déjame hablar! Y ahora dice que no fue el! Y además se puso grosero hace rato...

Vieja: —....Si, muy grosero, a ver, háblale a el como a nosotras hace rato!...


Continuara.



Yo.

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