martes, abril 04, 2006

Despiertenme En Octubre.

Me siento una hora mas joven.

Aunque también me siento una hora mas encabronado.

No, encabronado no es la palabra, mas bien es adormilado.

El debate sobre el cambio de horario esta muy sobado y no lleva a ningún lado. Los argumentos de los dos bandos son bien conocidos por todos.

Yo nomás me quejo porque es una salvajada eso de levantarse una hora mas temprano para andarse yendo de bruces toda la mañana. Decía mi sensei Jorge Ibargüeingoitia (no sobre este tema, pero viene al caso) que en la parte de la población que tiene que sufrir el inconveniente de despertarse temprano se gestarian revoluciones por la inconformidad, la frustracion y el odio que alimentan dia con dia, y que se levantarían en armas en contra de dicha imposición si no fuera porque se quedan dormidos en cualquier lado a la primera oportunidad.

En lo personal, lo único bueno que le veo al horario de verano es el día que se acaba, en el que uno, dándose atole con el dedo, se convence de que nos están regalando una hora mas de hueva, siendo esto falso de toda falsedad. (Ceballos dixit)

Solo una cosa me encabrona; según esto, el horario de verano no tiene un efecto directo sobre la economía familiar (bonito eufemismo para decir "mi jodida cartera") sino para el bien de la nación, ya que se ahorra energía y blablabla.

Pues bien, me niego a estar levantándome una hora mas temprano para ahorrar unos pinches kilowatts que los hijos de puta de Blockbuster se dan el lujo de gastar todas las noches dejando prendidas todas sus pinches sucursales.

No mamar, ¿Para que coños dejan prendidas las luces? ¿Se asustan las películas para niños?

Odio el horario de verazzzzzzzz....

*head hitting keyboard*



Yo.

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