martes, abril 18, 2006

Director's Cut.

Lo supe en cuanto entre a la curva. El ángulo era un poco demasiado agudo, solo un poco, pero suficiente.

A pesar de lo que mucha gente cree, la mejor manera de cuidar que el conductor del otro carril no vaya a invadir el tuyo, es fijarse en las llantas delanteras, no en el vehiculo en si; de esta manera cualquier desplazamiento se detecta inmediatamente. Eso fue lo que vi, como el neumático delantero del camion cruzaba lentamente la línea punteada. Tan lentamente que me dio tiempo de darme cuenta de que no podría girar el volante lo suficiente como para no darle de lleno. Frenar hubiera sido aun peor. Por lo menos logre no llevarme al que venia detrás.

El mundo da vueltas. Negro, verde, azul, negro, verde, azul, negro y por ultimo verde de nuevo.

Pasa un segundo o muchos, no lo se. Veo a una hormiga pasar frente a mis ojos. Una punzada en la pierna me indica que no me rompí la columna. Eso es bueno, significa que no acabare mis días en una silla de ruedas. O mas bien, seria bueno, he visto demasiadas películas y se que la cantidad de sangre que he perdido solo significa una cosa. De hecho me extraña no haber perdido ya el sentido. O tal vez ya lo hice y esto es solo una alucinación de mi cerebro, tratando desesperadamente de aferrarse a un pensamiento racional antes de apagarse.

Puedo sentir claramente el goteo de mi pierna, así como también que la triple fractura expuesta hubiera sido un problema. Mi brazo izquierdo esta en un ángulo imposible. Lo se por que puedo verlo de reojo.

Escucho el estruendoso ruido sordo de los vehículos que pasan y aminoran la velocidad. Nadie se detiene. Es curioso, parece ser que la gente solo encuentra interesante estas situaciones cuando ya hay luces brillantes por todos lados.

Hay una cosa que me molesta. No es el hecho de estar a punto de morir, no. Eso pasa tarde o temprano, y este es un momento tan bueno como cualquier otro.

Lo que me molesta es otra cosa, ¿Saben? Todos hemos oído sobre lo que sucede en estos casos; cuando estas apunto de pifiarla para siempre (o cuando así lo parece) toda nuestra vida pasa frente a nosotros, un instante en el que el tiempo se congela y nos obsequiamos con una antología de nuestros momentos cumbres.

Yo siempre me burle de mis amigos sobre esto. Les decía que cuando les sucediera, la película de su vida seria tan aburrida que mejor presionarían el botón de forward hasta las partes interesantes, o hasta los bloopers del final.

Pues bien, ¿Saben que fue lo que yo vi justo en el momento en que empecé a girar por el aire?

Nada.

Bueno, en realidad no es que no haya visto nada. Si que vi algo. Pero no significa nada para mi. Vi una sola imagen, congelada en el tiempo, una foto tridimensional. Era mi habitación. Sobre la cama estaba recostada Claudia, y yo estaba sentado a su lado. No estábamos felices ni molestos, no reíamos ni llorábamos, simplemente, estábamos ahí. No recuerdo ese momento, supongo que no tiene nada de especial. Y eso es lo que me molesta. Es frustrante que ni siquiera en tu propia muerte puedas por fin ver que fue lo bueno y lo malo de tu vida. Nada. Como si el proyector se hubiera descompuesto en medio de una escena de transición.

Creo escuchar voces a lo lejos, tal vez estoy imaginándolas, como si intentara ponerle sonido a mi ridículamente breve toma final. En esta época de superproducciones y efectos especiales, es una vergüenza terminar con una escena de cine mudo.

Espero que del otro lado haya alguien que me pueda explicar ese momento. Ojala exista un índice de capítulos o una versión con comentarios. Es molestisimo quedarse a oscuras sobre el significado de la propia existencia.

De nuevo escucho las voces y veo una luz brillante viniendo hacia mi. ¿O yo voy hacia ella? No lo se.

¿Hay alguien ahí...?

¿Hola? ¿Hola? ¿Hola?


Fin.





Yo.

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