jueves, abril 20, 2006

Ideologia? No tengo, gracias.

Ayer cuando cruzaba por el Zócalo, en la ciudad de México, vi tres cosas.

Bajo un toldo y rodeados de mantas con mensajes socialistas, estaban dos tipos, cabello largo y boina uno, camisa roja con un martillo y una hoz el otro. Regalaban panfletos. No puedo pensar en una sola situación en la que me naciera leerlos.

Un poco mas adelante, un vejete con chaleco raído, cabello largo y canoso, se acercaba a la gente diciendo "El Subcomandante Marcos sigue luchando, una moneda hace la diferencia" y estiraba la mano. Lo hacia en ese tono lleno de convicción que encuentro tan molesto.

Mas adelante, sentados a media plancha, un grupo de adolescentes dark-punk-góticos (si, la mezcolanza era tal que diferenciar los rasgos inherentes de cada pose era imposible) desplegaban sus tatuajes de angeles y demonios, botas militares, mohawks, piercings, mallas negras, crema nívea y rimel barato. Formaban una abigarrada y soporífera imagen. Desde el suelo, veían a la gente que pasaba con un aire de fastidio y desden.

Ideologías, convicciones, posturas; todas ellas me producen una hueva infinita.

El maese Chango ya ha acomodado un par de putazos certeros sobre este tema. Nada mas inútil, exasperante y catalizador de odios gratuitos que el tratar de convencer a alguien mas de algo. Creo que fue Jefferson el que dijo que nunca había visto a un hombre convencer a otro en una discusión. Pues bien, no seré yo quien venga a contradecir al yanqui aquel.

Incluso yo iría un poco mas allá. Si tratar de convencer a alguien mas es un trabajo estéril, el tratar de convencerse a uno mismo raya en el retraso mental.

De un tiempo para acá, cada vez mas frecuentemente, me he descubierto no solo no interesándome por lo que opine alguien mas sobre un tema; ni siquiera me interesa que pienso yo sobre tal tema.

He llegado a un punto de acción ramplón pero muy efectivo: Cuando un tema llega a mis manos, busco en la parte mas irracional de mi por un segundo y encuentro una de dos respuestas: Estoy de acuerdo o No estoy de acuerdo.

Justo cuando alguna de las dos vertientes asoma un poco mas sobre la otra, kaput, no hay mas que pensar. No veo ningún caso en tratar de convencerme. Si estoy en lo correcto, que bueno, si estoy equivocado, que bueno, si no te importa, que bueno. El budismo Zen al servicio de la indiferencia.

Prefiero esa apatía ideológica tan criticable para algunos a caer en ese cliché sobado y nauseabundo de cobijarme bajo una etiqueta, de esconderme detrás de la seguridad que brinda un uniforme ideológico y gritar a los cuatro vientos "Mira lo que soy, no me importa que no te guste, pero necesito dejarte en claro que no me afecta lo que pienses de mi. Pero mírame! o me importa, pero entérate, ¿Que a ti no te importa? A mi tampoco, pero aun así lo hago"

Asco.

(Si alguno se atreve a comparar este blog con una postura ideologica, no tiene idea de lo que hablo)

Una vez conocí a un trajeado muy serio que resulto ser un blackmetalero recalcitrante. Cuando le pregunte cuando había dejado de disfrazarse me dijo que había sido cuando se había dado cuenta de que no tenia que demostrarle a los demás lo que el era o cuales eran sus gustos. Yo añadiría que ni siquiera tenemos que demostrarnos a nosotros mismos nada.

Por ejemplo, hace años deje la molesta costumbre de defender lo que yo creía frente a alguien que a mi parecer, violentaba mis principios. Mucho tiempo anduve en foros místicos y religiosos, enarbolando la bandera del racionalismo, usando un humor sardónico y enzarzándome en pseudo batallas que ahora encuentro aburridas, insípidas e intrascendentes. ¿Que saque de todo aquello? ¿Alguna vez logre que alguien mas asimilara mi punto de vista? ¿De haber sucedido, me habría dado alguna satisfacción? No.

Es por eso que ahora no me embarco mas que en discusiones estupidas con el único fin de divertirme. Ya ni siquiera recuerdo el método efectivo de argumentar, ni me interesa recuperarlo. Cuando escucho a alguien comenzar una perorata que va de en contra de lo que alguna vez defendí, mentalmente, como un acto reflejo, comienzo a formar una contraargumentacion, pero poco a poco, o mas bien, rápidamente, pierdo interés, hasta que, pasados tres segundos, me encojo mentalmente de hombros y suspiro pensando en que solo me quedan 3 cigarros.

Tal vez tomar una postura anti-posturas es incoherente e incongruente, bien, ¿A quien el importa? Ciertamente a mi no.


Yo.

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