lunes, mayo 08, 2006

De Engrapadoras y Licitaciones

Cuando en una empresa gubernamental se necesitan, digamos, engrapadoras, no se puede ir a la papelería mas cercana y comprar doscientas así como así.

No, para ese existe un proceso -obligatorio por ley- llamado Licitación.

Bien, todo empieza con una convocatoria, que se publica en el Diario Oficial de la Federación. Ahí se invita a todas las papelerías que así lo deseen a concursar por el contrato de servicio. En la convocatoria se especifican, -por ejemplo- las características de las engrapadoras que la empresa requiere.

También se estipula el día en que será llevada a cabo la licitación. Cuando todos los concursantes están reunidos, presentan sus propuestas. La que cumple con todos los requisitos de la convocatoria y tiene una mejor propuesta económica, gana. De esta manera, la empresa contrata a la papelería por un tiempo definido, hasta una nueva licitación.

Ahora bien, si un concursante no cumple con los requisitos especificados en la convocatoria, es descalificado, y si además tiene antecedentes de fallas en otras convocatorias, es desechado sin posibilidad de concursar de nuevo. En caso de que las propuestas de todos los concursantes no cumplieran con los requisitos de la convocatoria, la licitación se declara desierta. No se escoge la propuesta menos fallida, no, se desechan todas y se comienza de nuevo; se vuelve a publicar una nueva convocatoria y todo el proceso se repite hasta que algún concursante llena todos los requerimientos de la empresa.

Pues bien, haciendo un símil con la situación actual por la que esta pasando el país, yo declararía desiertas las elecciones.

Muchos ya se habrán dado cuenta de que en este blog jamás se habla de política, y esto es porque -obviamente- soy un ser apolítico. Me tiene sin cuidado el teje y maneje de la política en México; me importa cinco kilos de verga que la indiferencia que mostramos algunos en cuanto a las politiquerías de la clase gobernante de este país sea también en parte culpable de la situación; si, soy un mal ciudadano, snif.

Pero en esta ocasión he escuchado demasiadas veces el argumento (?) de que debemos votar por el menos malo. Chinga, ¿Y porque carajos debemos conformarnos con un cabron que nomás no cumple los requisitos que necesita este país de mierda? Si en el gobierno ya existe una metodología diseñada expresamente para una situación similar, (que si no se cumple, se fincan responsabilidades y hasta al bote pueden ir a dar los encargados de dicho procedimiento) ¿Porque no aplicarlo en las elecciones?

¿Que ninguno de los candidatos cumple con los requisitos que el pueblo exige? Pues a chingar a su madre, nada de escoger al menos peor; que se presenten nuevos concursantes y así hasta que alguno sirva.

Pero por algo no hablo -ni me interesa- de política; porque puedo ser estupidamente ingenuo, simplón e idealista. De 100 millones de mexicanos no creo que alguno se librara de la descalificación; viviríamos declarando desiertas elecciones de aquí hasta el día del juicio final. Mejor deberíamos importar a alguien para que nos gobernara, como Maximiliano, nomás que esta vez, en lugar de fusilarlo, lo nacionalizaríamos, como jugador de la selección. Y que sea güerito; Suizo o algo así, pa' sentirnos orgullosos de él cuando hable ante la ONU. Así todos nos seguirían imaginando vestidos de charros y montando caballos, pero por lo menos ya tendríamos ojos azules.

Por lo mientras yo iré a votar, pero no por el menos peor. Voy a ir a anular mi voto; la abstención también es una elección.


Yo.

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