jueves, mayo 04, 2006

Yo No Me Llamo Javier

Siempre he encontrado oscuros y un tanto siniestros los procesos mentales que llevan a la gente a escoger nombre para sus hijos.

Ni siquiera voy a ahondar en los ejércitos de Brian's Pérez, Brandon's López y Priscilla's Sánchez que pululan y que causaran que, al escucharlos, la gente ponga los ojos en blanco de aquí hasta que tengan 60 años. Y ni siquiera eso es seguro, es fácil imaginar a una niñita jalando la falda de su mama mientras lloriquea un: "Mami, mami! ¿Podemos ir a ver a mi abuelito Brian?" o a un empleado de farmacia contestando el teléfono: "Claro Don Brandon, orita le mando sus pañales"

Sin comentarios.

Claro que hay algunos padres que no sucumbieron a la influencia de Beverly Hills 90210 ni al patrioterismo náhuatl para nombrar a sus vástagos. Algunos, adelantándose dos décadas al furor de la globalización o proyectando sus anhelos cosmopolitas, nombraron a sus hijos como índice de Atlas o Mapamundi; Yo he conocido a 3 Americas, una Holanda, Una Grecia, una Argelia, una Italia y a una Chichimequillas. (Bueno, esta última no se llamaba así, pero hubiera sido un nombre en perfecta concordancia con su cara)

Tambien anduve con una Keyla Melina, (que por lo menos no desentonaba mucho, ya que era güera -de rancho- y de ojos azules). También con una Tzolkin (Que significa "Hija del Sol" o "Hija de la Chingada" no recuerdo muy bien) y con un Juan, que no califica como nombre raro, nomás como puteria.

Pero las palmas se las llevan los progenitores de unos amigos de mi papa, que, prácticos como nadie en el mundo, tuvieron la genial idea de nombrar a sus hijos con números.

Gracias a este feliz hecho, conozco a un señor muy simpático que se llama Siete Segundo (el primer Siete murió al nacer, o algo así). También conozco a Tres (que es cocinero, creo) y a Cuatro (que es repedote). Siete se siente muy orgulloso de su nombre y se emputa si hacen bromas sobre el, suele decir "¿Tu que? Pinche "Jose" del montón". Claro que eso dice ahora, que ya esta viejo, pero supongo que paso una infancia de lo mas difícil, basta imaginar las infinitas posibilidades de carrilla mala leche.

Nunca entenderé a esas personas y porque se quiebran la cabeza, ya que es bien sabido que los nombres perfectos solo son dos: Max Power y Pechugas Larou.


Yo.

1 comentario:

Andrés Díaz Guerrero Altamirano dijo...

maestro hace años que ando buscando a una keyla melina gonzalez, la conoci en la secundaria en Queretaro, y luego emigro a aguascalientes que es lo ultimo que supe, te juro que te hago una estatua si me ayudas a volver a saber de ella.
te agradesco en el alma.
Gracias
andreslaneta@hotmail.com

apiadate de un corazon en busca de su primer amor.

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