martes, noviembre 14, 2006

50% algodon, 50% poliester y 100% fuera de lugar.




Llevo seis horas con esa semisonrisa en la cara. Pero no me malinterpreten, la he adoptado solo como medio de defensa y resignación.

Todo el día en la oficina me han estado diciendo cosas como "¿Y tu quien eres?", "Miren, se metió alguien", "Hola desconocido" y "¿Que te paso?

¿Y todo porque? Por el nuevo "uniforme" que no se que mente retorcida de recursos humanos tuvo a bien escoger.

Es la primera vez en 29 años que me pongo una camisa de cuadritos, puaj.

Si a eso le sumamos que la camisa es blanca -color que muy raramente uso- y que me peine (o mejor dicho: que me pase las manos por la cabeza), pues se explica la reacción de los demás.

Es curioso, porque hay otros que son igual de fachosos que yo y en ellos no se noto tanto el cambio. Incluso, metidos en las garras esas, se ven como peces en el agua.

Yo no. Me veo tan cómodo como un rinoceronte usando tenedor.

Pero bueno, hice todo lo que pude para minimizar el trauma. Compre otros pantalones -rectos- porque los que nos dieron son ¡de pinzas! ¿¿Quien usa pantalones de pinzas todavía?? y -el horror, el horror!- entubados. Y yo, como todas las personas decentes, uso botas CAT.

Si mañana siguen con lo mismo, alguien va a morir ahorcado con un pedazo de tela a cuadritos.


Yo.

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