miércoles, diciembre 14, 2011

El incómodo momento cuando...

...te das cuenta de que, contra todos los pronósticos, eres tú el que ha avanzado.

Y es curioso, porque sabes que en realidad no has hecho nada –al menos conscientemente- para ello, simplemente, hiciste lo que muchos pregonan, pero nunca hacen realmente, que es seguir tu camino y vivir.

Porque madurar no se trata de moverse, de ir y regresar, no se trata de dejar todo de lado y empezar de cero; no se trata de cortar con el pasado y mirar únicamente hacia un futuro que tal vez nunca llegue; en mi opinión, madurar simplemente se trata de hacer las cosas de otra manera, de una manera diferente a como la hubiéramos hecho en el pasado. De hacer las cosas de una manera mejor.

Y es aquí cuando me obligo a mirar al pasado y tachar la parte en donde, como todos, alguna vez dije: “No me arrepiento de nada”, lo cual, desde cualquier punto de vista, es una estupidez. Porque no arrepentirse de nada es asumir que uno es infalible y que de todos los caminos posibles a elegir, uno siempre escogió el correcto.

Tampoco se trata de arrepentirse de lo ya hecho, no, se trata de aceptarlo, de asumirlo y de dejarlo en su lugar, porque arrepentirse es arrastrar, es llevar una carga del pasado hacía el presente y sentarla en medio de la sala, como un elefante del que nadie quiere hablar, porque no sabe que hace ahí. Yo dejé mi pasado allá, en su lugar, puedo vivir con lo que hice y con las decisiones que tomé, pero no dejo que ese pasado influya en mis decisiones futuras, en lo que soy ahora. Ya no tengo tiempo para eso.

Y así es como, al final, yo, siendo el que siempre ha estado aquí, sin moverse y sin cambiar, soy el que ha avanzado y cambiado.

Hola, soy Luis, mucho gusto.




viernes, junio 10, 2011

Go fuck yourself.



Ayer vi X-Men: First Class, y de entrada, dejen les digo las cosas que no me gustaron.

Para empezar, la edición está horrible, hecha con las patas. A ratos la película va lentísima, luego se acelera, luego salta de una escena a otra sin mucha conexión; a la historia le falta cohesión y los personajes se quedan a medio desarrollo. Da la impresión que el director se desesperó en el cuarto de edición y dijo “Chingue su madre, con esto queda”, no es muy grave, pero sí le resta bastante a la película.

Los efectos y ambientación. Sí, ya se que está ubicada en los cuarentas, pero eso no es excusa para que de la sensación de sitcom noventero. No sé si el presupuesto no les dio para más, pero hay escenas que parecen sacadas directamente de Smallville. Caso notable es el de Beast, que ciertamente parece furry o cosplay con latex facial chafa.

Los clichés. Ahh, Hollywood sigue insistiendo que el único negro tiene que a) Estar jodido b) Ser cool y c) Morir primero. También, gracias a Hollywood, sé que si un grupo de jóvenes -no importa si apenas se conocen, sus vidas están en peligro o, digamos, son fuckin’ mutantes- siempre, si los dejan solos, invariablemente terminaran fiesteando y bailando como si no hubiera mañana. Sólo falto un keg stand y alguien saltando a la piscina.

Charles Xavier. Aquí no tengo una razón en específico, pero no se la creí. Nomás no puedo ver la conexión de este Xavier con –no digamos ya el personaje clásico- el Xavier de las otras películas.

Ahora, un punto medio que por un lado me gustó y por otro no tanto: los trajes y poderes. Si bien respetaron bastante el canon, no sé si fue muy buena idea. Por ejemplo, las “alas” de Banshee y el pecho de Havok se ven increíblemente cheesy y hacen que la película se cargue más hacia el lado bobo de Spider-man y no hacia lo gritty de The Dark Knight. También los pujidos y pases mágicos de Magneto, que podrán verse muy chingones en videojuegos, pero en live action hacen que parezca mimo.

Ahora bien, lo que me gustó.

Primero y antes que nada, el cameo de Wolverine.

Ay, ¡Como salté y aplaudí! Justo estaba yo no esperando a Wolverine y de pronto BAM, Wolverine. ¿Saben como sería para una novia enamorada ver a su hombre después de mucho tiempo de ausencia? Bueno, pues fue exactamente así, sólo que muchísimo más gay y nerd. Pero es Wolverine, y hasta su “Go fuck yourself” me suena a promesas de amor y a dulce, dulce sexo homosexual

Kevin Bacon como Sebastian Shaw. En mi opinión, el personaje le quedó perfecto y por poco y se lleva la película. Lástima que no veremos más de él. ¿O sí? Es Marvel, en donde no existen los cementerios porque nadie se queda muerto más de quince minutos.

Magneto. Sin duda, Erik se roba la película, él es el protagonista, él es el badass y al final, él es que marca el destino de todos los personajes. Y a diferencia de Xavier, a Erik si le compro todo: el personaje, su historia, la actitud y hasta un seguro de auto aunque no tenga. Y también a diferencia de los demás, al final, ya con su traje, capa y fucking casco clásico, hizo que mi nerd interior soltara una lagrimita de felicidad. Y no puedo dejar de mencionar que la manera en la que mata a Shaw fue épica. Awesome kill is awesome.



BITCH PLEASE, I am Magneto.


Ahora, en mi humilde opinión, después de esta película, deberían aprovechar y rebootear toda la serie; no porque las otras hayan sido malas, pero ahora tienen la oportunidad de mejorarlas y darles un nuevo aire con estos actores. Yo quiero ver a un Magneto en el pico de sus poderes.

En resumen, la película me gustó; no la amé, pero tampoco me pareció mala. Va muy, muy dirigida al publico comiquero y tiene mucho fan service. Después de X-Men y X-Men 2, es la mejor película de la franquicia.

Hahaha, sólo bromeo, todos sabemos que sólo hay dos películas de X-Men; ojalá algún día filmen X-Men 3 y tal vez una película sólo para Wolverine.


miércoles, mayo 18, 2011

Ayer, cuando eran los 90.

Ayer manejé en carretera un auto con radio satelital (Sirius). Alegre por la perspectiva de escuchar mucha música nueva, empecé a recorrer el putero de estaciones disponibles, pero después de un rato, inevitablemente acabé escuchando la estación de éxitos de los 90.

Ay Dios.

No recordaba cuanta basura escuchábamos en esa época. Claro, de esos años salieron grandes clásicos que aún se escuchan frescos, pero por cada éxito demoledor, hay tres canciones horribles pseudorockeras, dos post-glameras y seis toneladas y media de power balads. Pero lo que más llamó mi atención es lo viejas que son algunas canciones que yo, en mi negación senil, pensé que eran más recientes.


Como esto, pero con menos sombreros y más Autotune


Canciones como “No rain” de Blind-tuve-un-hit-y-un-video-Melon, que para mí era de finales de los noventas, resulta que es de principios, por allá del 92. Le fuck, son casi veinte años; en este momento hay adolescentes cogiendo por todos los orificios que no habían nacido cuando esa canción no dejaba de salir en MTV (Y yo la grababa en una videocasetera Betamax).

No voy a entrar en disertaciones estériles sobre lo diferente que era la música “de mis tiempos” con la actual, basura y cosas chingonas ha habido siempre, desde que el primer neanderthal tomo un cráneo, un palo y empezó a darle de golpes rítmicos (y sus amigos cavernícolas le dijeron, inevitablemente: “Urthu, tócame “Los Aguacates” HUR! HUR! HUR!) hasta hace cinco minutos, la música sigue cambiando y evolucionando, a veces para bien, a veces para mal.

Por ejemplo, entre las canciones que escuché ayer, de pronto sonó Big Me de los Foo, de 1995.

Big me to talk about it
I could stand to prove
If we can get around it
I know that it's true.

Y después de eso, solo para dar un salto de dieciséis años al presente y a este mundo, apagué el radio, me puse mis audífonos y escuché, una vez más, Walk.

I'm on my knees
I'm praying for a sign
Forever, whenever
I never wanna die
I never wanna die
Never wanna leave
Never say goodbye.


viernes, mayo 13, 2011

Winter is coming.

Hace unos años, mientras buscaba en mis repisas un libro para leer, encontré uno que no sé porque, llamó mi atención. Se llamaba “Refugio del Viento” (Windhaven). Empecé a leer y no lo solté hasta que lo terminé al siguiente día. La trama no viene al caso en este momento, basta decir que me gustó muchísimo y trate de memorizar el nombre del autor, por sí algún día me topaba con otra obra suya.

Como este, pero con menos alas y más…ok, ya.


Corte a unas semanas atrás.

Había escuchado que muchos mencionaban cuanto esperaban el estreno de una nueva miniserie televisiva, pero como nos pasa a todas las personas viejas, amargadas y paranoicas, el hype nunca me ha dado buena espina. Así que esperé, y después del estreno los comentarios aumentaron, todos alabándola. Por fin claudiqué y bajé el primer capítulo. Cuando terminó, pensé lo mismo que todos los demás: Awesome.

Pero antes de eso, algo de los créditos iniciales me pareció familiar, pero lo dejé pasar. Fue sólo hasta el final cuando, detrás de las telarañas de mi mente, se hizo la luz: los créditos decían que serie está basada en una obra de George R.R Martin, el mismo George R.R. Martin que escribió Windhaven, aquel libro que me encantó.

Sí aún no saben de que hablo, la joya que HBO está transmitiendo se llama Game of Thrones (que está basada en la novela del mismo nombre, que es parte de una Saga llamada “A Song of Ice and Fire”) y es, para ponerlo en pocas palabras, una fantasía épica de una calidad impecable.

O digamos que si en un auto metiéramos a Lord of The Rings, Rome, The Tudors, The Sopranos, The 13th Warrior y lo manejara Braveheart pedísimo y se quedara dormido al volante y chocaran contra la fundición de Terminator 2 y cayeran en el pozo de metal fundido, el bloque resultante seria Game of Thrones.

Tiene de todo: reyes, caballeros, bastardos, enanos, chichis, intrigas, traiciones, putas, asesinatos, lobos gigantes, chichis, zombies albinos, incesto, salvajes, chichis, juegos de poder y chichis. Los vestuarios, locaciones y actuaciones son del nivel que HBO acostumbra y el casting es impecable (un montón de caras conocidas, muchas de ellas gratas sorpresas).





Ah, y recuerden esta cara, en unos meses ganará un Emmy.


Y tal vez unos zancos.


Apenas van cuatro capítulos de 55 minutos cada uno, pero no tiene desperdicio, si no ven Games of Thrones, tírense a un pozo.


miércoles, mayo 11, 2011

La llama que se apaga.

Ella estaba sentada en un extremo del restaurant, él a dos mesas de distancia.

Ella vestía una blusa roja, sencilla. Su falda era recta y beige, no era muy corta, pero dejaba ver sus piernas, delgadas pero bien formadas. Su cara tenía forma triangular, con una nariz puntiaguda que se movía cuando hablaba, sus labios delgados dejaban entrever unos dientes blancos y parejos. Sus ojos castaños eran alegres y a veces, cuando movía la cabeza para mirar hacia donde estaba él, quedaban cubiertos por su cabello corto y lacio.

Él usaba playera polo y unos pantalones de mezclilla gastados; los tenis converse hacían juego con la netbook maltratada y el cabello revuelto. Hacia mucho tiempo que había terminado su club sándwich, pero su taza de café permanecía llena.

Cruzaban miradas todo el tiempo y a destiempo. Él la miraba sin levantar la cabeza, ella giraba constantemente la cabeza hacía la puerta, por la que nunca pasaba nada interesante. A veces, por un par de segundos, coincidían y sostenían la mirada brevemente, los dos, sabiendo con ese mínimo instante, que no se eran indiferentes.

En un momento dado, ella se levantó al baño, que se encontraba justamente a espaldas de él. De pronto la netbook se torno interesantísima, porque él no levanto la mirada, no hasta que ella estuvo a pocos pasos de su mesa, y entonces en ese momento, brutal y rápidamente, se miraron a los ojos a un metro de distancia. Ella pasó de largo pocos minutos después regresó a su lugar como si nada hubiera pasado.

El extravío y encuentro de miradas duró exactamente el tiempo en el que la vida, el destino o como quieran llamarle, exige que se de el siguiente paso. Ese paso lo dio un tercero. Una mujer entró al restaurante y desde la puerta la saludó alegremente; a señas le dijo que la esperaba afuera. Ella pagó la cuenta, él se movía inquieto. Ella recogió su bolsa, se levantó y dirigió a la puerta, él la miraba fijamente. Ella salió, pero justo antes de desaparecer, volteó y se miraron largamente por un segundo. Luego se fue. Él recogió su mirada y volvió a llenar su taza.

Nada pasó.

Y así, todos los días, en todos lados, en todo momento, hay historias que jamás se escriben, que jamás nacen, que jamás se viven, que sólo se quedan en miradas y en las palabras de un extraño que vio brillar y extinguirse un tal vez.


lunes, mayo 09, 2011

(a+b)(2a+2b)²= PÚDRETE EN EL INFIERNO.

Un día de Octubre (creo que era Martes, pero no estoy seguro porque ¿Quién se acuerda de los días de la semana cuando no son mas que una triste sucesión de horas que se acumulan una sobre otra aplastando nuestras ya pocas ganas de vivir?) desperté, y muy alegre, me dije a mi mismo: ya basta de no haber acabado la prepa.

Después de decir esto, me levanté del montón de periódicos en donde duermo y fui a inscribirme a una asesoría para presentar el examen del Ceneval para acreditar el bachillerato.

Y entonces empezó una odisea de tres meses de levantarme todos los sábados a las siete y media de la mañana para ir a meterme a un salón con otra media docena de parias de la educación media superior. No voy a negarlo, fue difícil, sobre todo porque, ya saben, levantarse en sábado de madrugada no es de gente decente. Pero lo verdaderamente difícil para mí fue cuando me reencontré con un viejo enemigo y nuestro mutuo odio se reavivó de inmediato; nos miramos a los ojos y sin parpadear y con voz grave, le dije:

Nos volvemos a encontrar, Matemáticas hijas de puta.

Después todos me miraron como se mira a alguien que le susurra con odio a unas hojas de papel con ecuaciones algebraicas.

Voy a aclarar una cosa: yo entiendo el valor de las matemáticas en el mundo y su importancia para casi todos los aspectos de la vida. Yo, siendo una persona racional y con enorme aprecio por la ciencia, respeto y admiro todos los logros y avances que no hubieran sido posibles sin las matemáticas, aclarado esto, tengo que decir que a un nivel personal, las detesto y estoy seguro que si Hitler y Satanás tuvieran un hijo, sería matemático.

Y sí, yo sé que para muchos de ustedes las matemáticas son tan fáciles como respirar y que pueden despejar ecuaciones de vergamil grados mientras se meten el pulgar por el culo y giran sobre si mismos, lo sé y pueden ahorrárselo; cuando sea dictador, los matemáticos tendrán un sueldo altísimo y muchísimas prestaciones, pero también estarán obligados a usar tutus rosas y penes dibujados en la cara con Sharpie.

En fin, después de tres meses de luchar, sufrir, enojarme, maldecir al universo -y un episodio de lágrimas del que no pienso entrar en detalles- llegó el día en que presentaría mi examen. Junté todos mis documentos y con horror descubrí que no tenía acta de nacimiento. Busqué y busqué y al final, después de recurrir a los archivos del Museo Nacional de Antropología, conseguí una copia de mi factura.


“…presenta vivo a un niño con un pene enorme.”


El examen fue interesante, en un colegio de bachilleres nos citaron a los que calculo, éramos unos 200,000 treintañeros y nos repartieron en 10,000 salones con 2500 pupitres cada uno (¿Ven como las matemáticas no se me dan?). Después de encontrar mi lugar y pegarle un zape al de enfrente –reflejo condicionado-, nos entregaron las 268 hojas del examen.

La prueba consistía de dos partes: la primera y la segunda (¡JA! TOMA ESO, MATEMATICAS), cada una de cuatro horas de duración. La primera consistía en los conocimientos básicos que todo ser humano funcional debe poseer: español, historia, ciencias sociales, masturbación, civismo, geografía, biología, química y matemáticas. Obviamente, todo iba bien hasta que llegué a la sección de matemáticas (unas sesenta preguntas), al principio lloré batallé un poco, pero gracias a mi enorme intelecto, estudio y ganas de superarme, pero sobre todo, a mucho sentido común, logré terminar esa etapa sin muchos problemas y con unos tres minutos de sobra. En cuanto entregué el examen, me hinqué y entre amenazas, sollozos y puños agitados al cielo, juré por todos los dioses, santos y superhéroes de Marvel que conozco que jamás, jamás volvería a despejar una ecuación ni a desincognizar una incógnita por el tiempo que me quedara de vida.

Después de un receso en donde los 200,000 examinados salimos a los patios a vernos las caras de preocupación, regresamos a los salones a presentar la segunda parte del examen, que consistía de dos lecturas de comprensión, sus respectivas preguntas y la parte por la que el 90% de los examinados, o sea, unos 199,000 (fuck the math) estaban aterrorizados: un ensayo de dos cuartillas, que valía la mitad del examen y en el que se calificarían ortografía, gramática, sintaxis y la capacidad de desarrollar y argumentar un tema.

Yo no estaba muy preocupado, ya que todos estos años en internet me han enseñado a escribir y argumentar cualquier pendejada, crea o no en ella. Aún así, no sabía que temas nos iban a ofrecer. Por lo que había escuchado, serían tres opciones, y los enterados afirmaban que usaban temas actuales y un tanto politizados. Esto me incomodó un poco, porque yo de política sé casi lo mismo que de matemáticas, así que tomé asiento, le di otro zape al de enfrente y esperé que presentaran los temas.

Uno de los asesores entró al salón con una hoja de rotafolio que colgó al frente, y en ella pudimos ver los tres temas –del que podríamos escoger el que deseáramos- y con ansiedad, leí (cito de memoria):

1.- “¿Cree que la tradición circense de amaestrar animales sigue siendo aceptable en esta época o le parece que es cuestionable por sus implicaciones de maltrato animal?”

2.- “La investigación con células madre ha levantado mucha polémica, ¿Cuál es su opinión sobre el debate ético que presenta?”

Y entonces, al leer el tercer tema, me di cuenta de que el Universo a veces, de vez en cuando, deja de confabularse en mi contra y en un acto de tregua y camaradería, sonríe y me lanza un guiño, porque el último tema era este:


3.- “¿Considera usted que en la actualidad, las redes sociales como Facebook, Twitter y MySpace están afectando la capacidad de las personas para relacionarse y socializar unas con otras?”



jajajajajaJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA




Pasé con 9.5


domingo, mayo 08, 2011

Dos recomendaciones dos.

Bueno, aprovechando que ando por acá, les dejo un par de recomendaciones musicales que tenía pendientes desde hace, uh, mmm, pues, mucho, pero ya saben, eso dominar salvar al mundo quita demasiado tiempo.

Primero, un grupo escoces con uno de los mejores nombres que he oido en mucho tiempo: We Were Promised Jetpacks. Su primer disco se llama These Four Walls y está es una de las mejores canciones:




Si les gustó, acá está completo, una chulada.


Y luego, un grupo en otro estilo, pero igual de ruleador: Twin Tones. Si les gustan los spaguetti westerns y el surf, lo amarán como yo:




Esta cancion viene en Capello Di Mariachi, enjoy.


Y ya, eso es todo por ahora, pero no se pierdan el próximo episodio, en el cual les traeré el nuevo éxito músical que tomará a sus oidos desprevenidos y les hará el dulce amor otorrinohomosexual.

O no.

viernes, mayo 06, 2011

De grasas, adamantium y sexo anal.

Hace un par de meses pasé una noche en un hotel que, siendo completamente normal en todos los aspectos, contaba con una particularidad: tenía una regadera octagonal en la que 6 de los 8 lados eran espejos.

No pensé en las consecuencias de esta particularidad hasta el momento mismo en que me metí a bañar y vi lo que vi: que estaba hecho un cerdo por los seis (¿?) lados. Vamos, de antemano yo sabía que había subido de peso y que curiosamente ciertos pantalones empezaban a hacer polvo en mi armario por falta de uso, pero no había observado directamente el motivo, o sea, mi cerdura.

Debo reconocer que fue muy triste y un duro golpe a mi autoestima, ya que, aunque en mi mente yo seguía siendo Wolverine, por fuera parecía The Blob; era como el horrible hijo de la unión malsana de estos dos personajes.


Como esto, pero con menos guantes y más sexo anal.


Y en ese momento, mientras contemplaba mis garras de adamantium, decidí retomar el camino de la buena alimentación y el ejercicio.

Nomás que me daba mucha hueva.

Unas semanas después, mientras nadaba en una alberca junto a algunos amigos -que intentaban no ahogarse en el agua mientras intentaban ahogarse en alcohol-, quise presumir mis dotes natatorias –que no practicaba desde los once años- e intenté dar una vuelta de campana bajo el agua.

El resultado fue mixto; por un lado, fracase en dar la vuelta de campana, pero por el otro, tuve éxito dislocándome en hombro de nuevo. Esto fue la gota que derramó el vaso. Mi fofo y debilucho hombro ni siquiera podía soportar su propio esfuerzo, sentí furia, FURIA LES DIGO, luego sentí dolor porque, bueno, porque las dislocaciones duelen, ¿saben?

Así que esperé el momento exacto para picarle el ego a el Mulder, apostarle no sé qué cosa y entrar al gimnasio ese mismo día. Y hoy, a casi dos meses después, puedo decir con orgullo que he bajado doce kilos y estoy casi listo para correr el medio maratón de Julio. Me siento ágil como un felino.


Como esto, pero con menos sorpresa y mas sexo anal.


No sean idiotas. Apenas he bajado cuatro kilos y mi condición física ha mejorado horrores desde aquella vez que intenté correr bajo la lluvia y a los 50 metros las piernas, en una increíble muestra de mala educación, dejaron de responderme. He regresado a mi rutina de dos horas de gimnasio de lunes a viernes, cinco comidas al día –pollo, atún, cereales, verduras, gatos y leche- y sólo tomar whiskey con agua (¿Qué, esperaban que dejara de ahogar en alcohol la insoportable verdad de la vida, el universo, y todo lo demás?).

Bueno, el caso es que voy así:


Como esto, pero con menos grasa y más sexo anal.


Recuperé varios pantalones que ya estaban en una bolsa de ropa para regalar y estoy a punto de entrar de nuevo en mis calzones de la primaria. Sabía que no era una locura guardarlos y ahora todos los psiquiatras que quisieron impedirlo quedarán como idiotas, hahaha


HAHAHA


HAHAHAHA




Ok.

jueves, mayo 05, 2011

Just one thing.

Y de pronto, después de años de buscar sin éxito y de darme por vencido, me encuentro esto:






Have you seen me lately?



domingo, mayo 01, 2011

Let's change the subject to someone else...

...you know lately I've been subject to change.

Fui a ver Thor y sinceramente no esperaba mucho (en el sentido que sabía que no iba a ser Ironman o TDK) pero salí gratamente sorprendido por un par de razones.
La historia es buena, tiene mucho de Shakespeare –obvio, por el director- y el personaje le quedó como anillo al dedo a Chris Hemsworth (al que, por cierto, le dieron de comer 82 kilos de pollo, 22 pavos y 625 licuados de proteína), pero lo que me tomó por sorpresa y que me hizo exclamar un “¡Oooh!” fue la famosa cita de Arthur C. Clarke, con nombre y todo: “Any sufficiently advanced technology is indistinguishable from magic”. Eso, para mi cientificcioso nerd interior, ya vale la película.

La segunda razón fue más grata aún.

Desde hace un par de semanas he estado escuchando, todos los días, dos o tres veces, el nuevo disco de los Foo Fighters, “Wasting Light”, que para mí, es su mejor disco desde el “Best of You” (que me trae recuerdos de otras épocas y otros mundos). Todas las canciones del disco tienen su razón y lugar, y de nuevo, las letras de Grohl dan el clavo, cualquiera que sea la situación, desde “These Days”:

"But it's alright
Yeah it's alright
I said it's alright

Easy for you to say
Your heart has never been broken
Your pride has never been stolen
Not yet not yet

One of these days
I bet your heart'll be broken
I bet your pride'll be stolen
I'll bet I'll bet I'll bet I'll bet
One of these days
One of these days."


Pasando por “Back and Forth”:


"Now show a little backbone why don't you.
I'm looking for some back and forth with you.
Are you feeling the same as I do?
Now and, now and then.
I'm looking for some back and forth with you.
Are you feeling the same as I do?
Down and out.

Holding my breath, I waited and waited.
How'd this simple life get so complicated?
Shoes to fill, secrets to spill down you.
Deer in the headlight, spoke in the wheel.
You want pretend, I need for real.
I'm taking it back, all my IOU's."


Y “Miss the Misery”:


"You've waited all your life.
Your wish is coming true.
Bless your heart for beating me right outta you.

Miss the misery.
Need a reason for a change.
Need a reason to refrain.
So turn it on again.
Don't change your mind.
You're wasting light.
Get in and let's go."


O “I should have Know”:


"I should have known that it would end this way.
I should have known there was no other way.
Didn't hear your warning.
Damn my heart gone deaf.

I should have known, look at the shape you're in.
I should have known, but I dove right in.
One thing is for certain.
As I'm standing here.
I should have known."


Pero hay una canción que desde el primer momento que escuché, me atrapó y ya no me soltó, se llama “Walk” y creo sinceramente que es una de las mejores canciones de los Foo; el coro en donde Grohl se desgañita me produce lo mismo que el de “Best of You”. Y para mi sorpresa, en una escena clave dentro de la película, se escucha de fondo. Ahí, literalmente, aplaudí. Lo mismo al final, cuando suena completa durante los créditos.

Y es esta joya:








"A million miles away
Your signal in the distance
To whom it may concern
I think I lost my way
Getting good at starting over
Every time that I return

I'm learning to walk again
I believe I've waited long enough
Where do I begin?
I'm learning to talk again
Can't you see I've waited long enough
Where do I begin?

Do you remember the days
We built these paper mountains
And sat and watched them burn
I think I found my place
Can't you feel it growing stronger
Little conqueror

I'm learning to walk again
I believe I've waited long enough
Where do I begin?
I'm learning to talk again
I believe I've waited long enough
Where do I begin?

Now
For the very first time
Don't you pay no mind
Set me free again
You keep alive a moment at a time
But still inside a whisper to a liar
To sacrifice but knowing to survive
The first to find another state of mind
I'm on my knees, I'm waiting for a sign
Forever, whenever
I never wanna die
I never wanna die
I never wanna die
I'm on my knees
I never wanna die
I'm dancing on my grave
I'm running through the fire
Forever, whatever
I never wanna die
I never wanna leave
I'll never say goodbye
Forever, whatever
Forever, whatever

I'm learning to walk again
I believe I've waited long enough
Where do I begin?
I'm learning to talk again
Can't you see I've waited long enough
Where do I begin?

I'm learning to walk again
I believe I've waited long enough
I'm learning to talk again
Can't you see I've waited long enough."


Amo a Dave Grohl.




jueves, marzo 17, 2011

De cuando fui a Monterrey (y sólo traje este post).

Hace un par de semanas tuve que ir, por cuestiones de trabajo, a Monterrey (no iba a tener tiempo libre, es por eso que no le avisé a mis conocidos y lectores de allá, por eso y porque no me gusta relacionarme con sombrerudos) y al regresar tenía pensado escribir un post sobre aquella ciudad, pero decidí esperar y escribirlo objetivamente y con la cabeza fría.

Por eso ahora, con la perspectiva que sólo da el tiempo y las fotografías panorámicas, puedo decir con seguridad y confianza lo siguiente: Ah que pinche feo es Monterrey.

¡Quietos pinches charros montaperros! Ya vi que están desenfundando sus pistolas y alaciando sus bigotes, pero esperen a que los insulte un poco más antes de darme de sombrerazos y decirme, como inevitablemente lo harán "Pinchi chilango indio y prieto, ya quisieras ser regio, putooo".

Independientemente de que ya quisiera o no compartir mi gentilicio con la marca de un papel de baño, déjenme contarles como se ve Monterrey desde los ojos de alguien que toda su vida ha usado zapatos.

Primero, el camino. Ah, que pinche necedad de alguna gente de irse a vivir en medio de la nada, rodeados de unos cerros que a su vez están rodeados de más nada. Si era imperativo que vivieran pegados a un cerro, ¿Por qué no escogieron asentarse del otro lado? Está más planito y frente a ustedes hay una amplia planicie, que se extiende hasta chinga tu madre. En fin.

Después pagar la última caseta que anunciaba mi inminente llegada a Monterrey, por kilómetros esperé ver desplegarse frente a mi tan famosa ciudad (“La sultana del norte” le dicen los poetas y los comentaristas de futbol), pero en su lugar se desplegaba ante mí una densa capa de smog, cargada con el aroma de miles de cabritos y carnes asadas. Y de pronto, sin más aviso que un policía gordo y bigotón parado a un lado de la patrulla mas corriente y naca que he visto en México, estaba yo en San Pedro.

¡Oh, San Pedro, con tus patrullas feas y tus policías gordos, tus semáforos sucios y tu señalización horrible, oh, San Pedro, jamás te llevaré en mi corazón!

A partir de ese momento, con la vista empecé a buscar el famoso ícono de la ciudad: el Cerro de la Silla. Después de varias falsas alarmas, en donde veía un cerrote y pensaba: "¿Ese es el mentado Cerro de la Silla? mta madre, pinche montón de piedras peladas" vi, sin lugar a dudas, con su forma característica, lo que era el Cerro de la Silla, y pensé: "¿Ese es el mentado Cerro de la Silla? mta madre, pinche montón de piedras peladas". Se necesita ser muy sombrerudo para adoptar como símbolo de la ciudad un montón de piedras con forma de una silla de montar.


Al fondo: El Cerro de la Silla. Al frente: Miles de sombrerudos.


Seguí mi camino y a lo lejos algo llamó mi atención. Al principio creí que era una especie de arma apuntando a Dios. Después aparecieron unas cuerdas enormes y pensé en el arpa de un gigante. Al final resultó ser algo mucho más mundano: un puente. Lo interesante es que ese horrible puente fue la primera de muchas construcciones horribles que vi en Monterrey.

En verdad, ¿Cual es la fijación de los monterreyenses por construir cosas horribles, enormes y sin sentido? Un poco más adelante vi algo que parecía un marco gigante sin fotografía, perfecto para una foto de mi pitote tamaño natural (después me aclararon que en realidad SÍ es un marco que, visto desde un ángulo muy especifico -e imposible si vas manejando- enmarca al Cerro de la Silla, el cual es infinitamente menos interesante que mi pitote). También vi lo que parecían los restos chamuscados y retorcidos de una viga y otra cosa que supongo era el monumento a un puño de espaguetis a medio cocer. Alguien debería recordarles a los monterreyanos que no por construir obras enormes de arte abstracto van a dejar de ser menos pueblerinos. Lo único que están logrando es llenar su pueblote de construcciones de fierros y cemento en donde no pueden vivir más que las palomas.

Pero todo esto no son más que detalles curiosos y un poco desconcertantes, lo que sí es irritante es la falta de consideración de los montereyeños para con los viajeros, turistas y visitantes de paso. Me explico:

Yo deseaba llegar, digamos, del punto A al punto B, así que ingresé los datos en el GPS y este me marcó la ruta ideal, pero al seguirla, tenía que tomar por una calle que no existía y luego subir por un puente del que sólo colgaba medio carril. Por favor, neoleoñenos, la inundación fue hace como 10 años (tiempo de internet) y ya es hora de que dejen de comer cabrito y agacharse en las balaceras y empiecen a reconstruir sus calles y avenidas, piensen en lo incomodo que es para los que no vivimos en Monterrey.

Durante todo el trayecto fui escuchando la radio, principalmente porque siempre que viajo me gusta aprender sobre las costumbres y tradiciones de los aborígenes de la región. Así que escuchando la radio regiomontayañosa, con gran sorpresa descubrí dos cosas: primero, que todos los comerciales son como los del Pollo Yon, y segundo, que la radio en Monterrey se quedo atrapada en los noventas. Por ejemplo: cambiando de estaciones, me topé con "Mujeres" de Arjona, "November Rain" de GN´R, y "Pachuco" de la Maldita. Ah, y todos los locutores hablan como en Banda Max.

Ahora bien, no me gustaría juzgar a todos los nuevoleonanos por las poquísimas personas a las que traté, pero como soy una horrible persona, lo haré de todos modos.

Mi principal contacto fue un regiomonteño enano, prepotente y presuntuoso, que por nextel hablaba en inglés con sus achichincles porque creía: a) que no le entendíamos y b) que nos impresionaba porque sabía hablar ingles. Mi segundo contacto fue el botones del hotel que cargó mi mochila de hombro y que durante todo el camino hasta el cuarto (un piso) se la pasó hablándome tan golpeado que por un momento pensé que ya había leído este post. No se fue hasta que le di 50 pesos.

Las demás personas con las que interactué, de una forma u otra, caen en esas dos categorías, así que, habiendo dejado en claro que soy una persona horrible y prejuiciosa, voy a asumir que todos los regionuevoleños son así. Y bigotones y sombrerudos.

Al final, cuando uno viaja siempre conoce, aprende y descubre nuevas cosas; las vivencias que uno adquiere siempre vivirán en nosotros y nos ayudaran a ser mejores personas. En lo personal, de Monterrey y su gente, siempre recordaré el cepillo de dientes que me traje del hotel y que usé para limpiar una mancha en mis zapatos.

I´ñor.


Visitas

Seguidores

Busqueda.


Archivo del blog