viernes, junio 10, 2011

Go fuck yourself.



Ayer vi X-Men: First Class, y de entrada, dejen les digo las cosas que no me gustaron.

Para empezar, la edición está horrible, hecha con las patas. A ratos la película va lentísima, luego se acelera, luego salta de una escena a otra sin mucha conexión; a la historia le falta cohesión y los personajes se quedan a medio desarrollo. Da la impresión que el director se desesperó en el cuarto de edición y dijo “Chingue su madre, con esto queda”, no es muy grave, pero sí le resta bastante a la película.

Los efectos y ambientación. Sí, ya se que está ubicada en los cuarentas, pero eso no es excusa para que de la sensación de sitcom noventero. No sé si el presupuesto no les dio para más, pero hay escenas que parecen sacadas directamente de Smallville. Caso notable es el de Beast, que ciertamente parece furry o cosplay con latex facial chafa.

Los clichés. Ahh, Hollywood sigue insistiendo que el único negro tiene que a) Estar jodido b) Ser cool y c) Morir primero. También, gracias a Hollywood, sé que si un grupo de jóvenes -no importa si apenas se conocen, sus vidas están en peligro o, digamos, son fuckin’ mutantes- siempre, si los dejan solos, invariablemente terminaran fiesteando y bailando como si no hubiera mañana. Sólo falto un keg stand y alguien saltando a la piscina.

Charles Xavier. Aquí no tengo una razón en específico, pero no se la creí. Nomás no puedo ver la conexión de este Xavier con –no digamos ya el personaje clásico- el Xavier de las otras películas.

Ahora, un punto medio que por un lado me gustó y por otro no tanto: los trajes y poderes. Si bien respetaron bastante el canon, no sé si fue muy buena idea. Por ejemplo, las “alas” de Banshee y el pecho de Havok se ven increíblemente cheesy y hacen que la película se cargue más hacia el lado bobo de Spider-man y no hacia lo gritty de The Dark Knight. También los pujidos y pases mágicos de Magneto, que podrán verse muy chingones en videojuegos, pero en live action hacen que parezca mimo.

Ahora bien, lo que me gustó.

Primero y antes que nada, el cameo de Wolverine.

Ay, ¡Como salté y aplaudí! Justo estaba yo no esperando a Wolverine y de pronto BAM, Wolverine. ¿Saben como sería para una novia enamorada ver a su hombre después de mucho tiempo de ausencia? Bueno, pues fue exactamente así, sólo que muchísimo más gay y nerd. Pero es Wolverine, y hasta su “Go fuck yourself” me suena a promesas de amor y a dulce, dulce sexo homosexual

Kevin Bacon como Sebastian Shaw. En mi opinión, el personaje le quedó perfecto y por poco y se lleva la película. Lástima que no veremos más de él. ¿O sí? Es Marvel, en donde no existen los cementerios porque nadie se queda muerto más de quince minutos.

Magneto. Sin duda, Erik se roba la película, él es el protagonista, él es el badass y al final, él es que marca el destino de todos los personajes. Y a diferencia de Xavier, a Erik si le compro todo: el personaje, su historia, la actitud y hasta un seguro de auto aunque no tenga. Y también a diferencia de los demás, al final, ya con su traje, capa y fucking casco clásico, hizo que mi nerd interior soltara una lagrimita de felicidad. Y no puedo dejar de mencionar que la manera en la que mata a Shaw fue épica. Awesome kill is awesome.



BITCH PLEASE, I am Magneto.


Ahora, en mi humilde opinión, después de esta película, deberían aprovechar y rebootear toda la serie; no porque las otras hayan sido malas, pero ahora tienen la oportunidad de mejorarlas y darles un nuevo aire con estos actores. Yo quiero ver a un Magneto en el pico de sus poderes.

En resumen, la película me gustó; no la amé, pero tampoco me pareció mala. Va muy, muy dirigida al publico comiquero y tiene mucho fan service. Después de X-Men y X-Men 2, es la mejor película de la franquicia.

Hahaha, sólo bromeo, todos sabemos que sólo hay dos películas de X-Men; ojalá algún día filmen X-Men 3 y tal vez una película sólo para Wolverine.


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