jueves, febrero 16, 2012

De tiempo y destiempo.

¿Qué pasaría si un día, después de morir, despertaras al inicio de ese mismo día? Sí, es parte de la premisa de Groundhog Day, y también de “All You Need Is Kill”, un libro de Hiroshi Sakurazaka, que hace poco leí. En el, un soldado de un futuro no muy distante, todos los días se enfrenta en una guerra contra un enemigo casi indestructible. Todos los días muere a los pocos minutos de comenzar la batalla. Pero a fuerza de repetir cada día una y otra vez, poco a poco, resiste vivo más y más minutos. Lucha, aprende, muere. Repite.

No voy a contar el final, pero es obvio decir que en algún momento, a base de incontables fracasos y pequeños éxitos, se convierte en una máquina de matar perfecta, implacable, hermosa.

¿Qué pasaría, si un día, después de fracasar, despertaras al inicio de ese mismo día? ¿Te volverías una mejor persona –o un mejor asesino, según las dos obras antes mencionadas- o simplemente repetirías los mismos errores una y otra vez hasta el fin de los tiempos, porque está en tu naturaleza?

No sé la respuesta.

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El viaje en el tiempo siempre me ha causado una fascinación personal.

En cuanto a sus dos direcciones, pensar en viajar al pasado me parece demasiado complicado, demasiadas variables, demasiadas paradojas. En cambio, el viaje al futuro es una hoja en blanco.

En “The Forever War” de Joe Haldeman, el viaje por el tiempo es un efecto secundario que surge de la ubicuidad del viaje por el espacio. Si al viajar uno respeta la física relativista, al acercarse a la velocidad de la luz, el tiempo transcurre más despacio. En esta novela, los protagonistas recorren el espacio durante poco tiempo subjetivo, algunas semanas o meses, pero el resultado, en el mundo objetivo, son decenas, cientos, miles de años.

¿Podría embarcarme en un viaje de un par de meses, sabiendo que al regresar habrán transcurrido cientos de años? Ningún conocido estará vivo, ningún lazo con mi pasado existirá; sería un extraño en mi propio mundo. Un anacronismo, un mito.

¿Podría cortar con todo, con todos, con mi vida, mi presente? ¿Incluso mi propio futuro, cambiándolo por una incógnita?

No sé la respuesta.


5 comentarios:

Diablorama dijo...

me da gusto leerte de nuevo, luis, like ye old times.

saludos.

prozak dijo...

En mi muy estupida creencia de vida, creo que esas son preguntas que uno ni siquiera deberia preguntar, el presente es hoy, el futuro es mañana y el pasado fue ayer, no puedes hacer nada por el ayer, puedes hacer por el hoy para construir el mañana...

En mi mundo, en eso se basa el dia de la marmota, en cambiar el hoy para construir el mañana, sin ver mas alla, solo hay que caminar y seguir adelante. Dejando las vivencias y el pasado, como lo son... parte de lo que nos construye dia a dia, la persona que somos hoy, dejar de vivir en el pasado y soñar con el futuro para vivir el hoy, eso es lo que importa... al final de cuentas, el viaje en el tiempo,sea para adelante o para atras, es teorico, es decir, no se puede llevara a cabo, hay que soltar los fantasmas de ayer para abrazar los de mañana, pasando por los de hoy.

Al menos, asi es como yo me veo dia a dia al espejo

Iván Martínez Cortés dijo...

Muy parecida la situación que describes al final, a lo que dicve la canción "like Tears in Rain" de Covenant. "Every man I ever knew, every woman I ever had is gone".

mario brhemenz dijo...

1.- Mejor
2.- No

Anónimo dijo...

recomiendas los libros?

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