martes, noviembre 15, 2016

Human.

Para 1997, yo tenía ya un puñado de años leyendo y amando a la ciencia ficción. Fue entonces cuando se estrenó Contact, una película basada en la novela homónima de Carl Sagan. Para estas alturas, muchas personas saben cuanto amo a Sagan y sobre todo a Contact, que es, para mí, la mejor película de ciencia ficción que se ha hecho (no, 2001 no es una buena película, no importa lo que les hayan hecho creer durante años). 

Recuerdo perfectamente haber ido a verla solo, y justo en el momento en el que Ellie empieza a viajar por el tunel de gusano, algo se encendió en mí. Cuando dice: "Some celestial event. No, no words. No words to describe it. PoetryThey should've sent a poet. So beautiful. So beautiful... I had no idea" yo lloraba a mares, porque nunca, visualmente, la SF había coincidido tanto con mis lecturas, con lo que sentía.

Casi veinte años después, vi Arrival, y de nuevo, como en aquella ocasión, se me salieron las lágrimas.

Creo que, más que de la película en sí, eso dice mucho de mí y mi relación con la ciencia ficción. En mis círculos sociales es ya un gag mi fanatismo por el género, pero creo que entre las bromas y el desdén, se pierde un poco (o mucho) el verdadero significado que tiene para mí, como me define, como permea todo lo que pienso y digo.

Arrival está basada en un cuento de Ted Chiang, "Story of Your Life" ganador de un Nebula. El cuento es muy bueno (leanlo), pero siendo Chiang, es muy técnico, dependiendo mucho de matemáticas y teorías lingüisticas, y yo pensaba -hasta ayer- que era casi imposible de adaptar al cine. Pocas veces me ha dado tanto gusto estar equivocado.

No sé como lo hicieron, pero lograron llevar la escencia del cuento a la pantalla (incluso diálogos y escenas directas). Por supuesto que, siendo Hollywood y necesitando más gancho para la gente que "Miren, una historia entre aliens y humanos que intentan comunicarse con dibujitos", incluyeron mucho más drama militarizado, pero funciona muy bien y al final ayuda a la historia principal, que es, ante todo y sobre todo, una historia de amor.

Y es ahí donde Arrival logra en unas cuantas escenas, simples, en silencio, lo que Interstellar no logró en tres horas de pretensiones sin sentido. Logra, con ayuda de un contexto que sólo la ciencia ficción puede brindar, demostrar que al final, el amor y el sacrificio es lo que nos convierte en los seres más increibles de nuestro propio universo personal, lo que nos convierte en humanos.

Y ese es justamente uno de los mayores logros de la ciencia ficción, humanizar y llenar el vacío de un universo indiferente a nuestros sueños, miedos y esperazas. 

¿Cómo no voy a amar a mi ciencia ficción?


Vean Arrival, no importa si no les gusta o le encuentran errores, ese no es el punto de la ciencia ficción, se trata de ofrecer opciones, de tratar de ver al universo con otros ojos, con otra mentalidad, de intentar pensar como los demás, como los otros. Eso es lo que más falta nos hace actualmente.







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