martes, marzo 29, 2022

La urgencia masculina de hablar cuando deberíamos escuchar.

 Después de hablar con varios lectores (viejos y -sorprendentemente- algunos nuevos) llegué a la decisión de no archivar el contenido del blog, incluyendo los posts problemáticos y anacrónicos. Me hicieron ver que todo es parte de lo que fui y tienen razón, un blog editado y edulcorado con únicamente los posts "buenos" sería hipócrita y no reflejaría la realidad de un crecimiento que ha tomado años y años. Por otro lado, alguien que me juzgue por la persona que fuí hace quince años y no por la persona que soy ahora (para bien y para mal) no es alguien que necesite en mi vida.

El proceso de "republicación" será tardado, porque si bien para archivar las entradas solo requirió un botonazo, me di cuenta que el blog tiene aproximadament 1,300 posts, pero sólamente estaban publicados 1,100.  Esos 200 posts que nunca fueron pensados para ver la luz son en su mayoría borradores, notas o simples garabateos sin contexto. Esto significa que voy a tener que ir revisando por partes y será bastante tardado, pero eventualmente iré avanzando. Espero.

Agradezco mucho que me hayan ayudado a entender un par de cosas sobre este blog, sobre todo, como durante años lo he menospreciado y satanizado como un muladar sin redención ni valor real más allá de la nostalgia narcisista. Me hicieron ver que para algunas personas, este blog fue un lugar importante para su formación y crecimiento, un lugar en donde podían refugiarse del mundo exterior, de la soledad o de la depresión. Lo que para mí eran publicaciones idiotas y desechables, para algunos fueron punto de partida o apoyo para situaciones personales. Varias personas me dijeron que aquí conocieron la ciencia ficción, nueva música, nuevas películas. Que rieron en momentos que les hacía falta y que lloraron conmigo en momentos difíciles. Nunca lo había visto así, pero gracias a ello estoy empezando a valorar más este lugar que, por más que lo minimice, me dio muchísimas cosas, sobre todo, me permitió conocer personas increibles que muchos años después, aún son parte de mi vida. Nada mal para este culo de blog.

***

Aún sigo oxidado y me cuesta hilar todo un post sin estos intermedios mentales, pero los prefiero a detenerme y perder el ritmo hasta la siguiente idea. Siempre he escrito de un jalón; es muy raro que piense en la estructura o progesión antes de empezar a teclear. Y aún es más dificil que regrese a editar o rehacer lo escrito más allá de correcciones ortográficas. And it shows.

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Curiosamente, van tres personas que me peguntan mi opinión sobre lo de Will Smith en los Oscar. Hace años, en el auge de este blog, ya hubiera escrito una entrada haciéndome el gracioso con fotos editadas (los proto memes de la prehistoria). Hoy, mi primera reacción es: ¿Qué importa mi opinión? De hecho, ¿Qué importa la opinión de cualquier hombre en esta situación que apesta a masculinidad tóxica por todos lados? 

He leido tantos takes tan diferentes y dispares que la verdad ya no tengo nada que decir. Primero, porque no tengo la capacidad ni las herramientas para manejar estos temas. Segundo, aunque las tuviera, no me corresponde, y tercera, cuarta, quinta y enésima, no importa, no tengo energía y ya hay mucha gente que sí sabe de lo que habla pronunciándose al respecto. ¿Para qué meto mi cuchara toda pendeja en algo que más que opinar, debo trabajar, como todos los hombres?

De todo lo que he leido al respecto, me quedo con esto que encontré en una página sobre nuevas masculinidades que me recomendó una amiga que es muchísimo más inteligente que yo (lo cuál, sinceramente, no es tan dificil), con lo que coincido totalmente: Will Smith y la nueva masculinidad de siempre


“La gran tarea pendiente para los hombres es la auto regulación, la gestión emocional y la coherencia entre el discurso y la performance”. Es la frase con la que el consultor en igualdad y masculinidades David Kaplún une lo sucedido en la gala de los Oscar con lo que observa en el activismo y en la sociedad: hombres con un discurso aprendido, en el que creen en gran medida, pero incapaces de auto regularse cuando llegan los momentos clave.


Y al final, como la incoherencia andante que soy, heme aquí hablando justamente en lugar de callarme el hocicote y escuchar. 

Ya me callé.

¿Ven?


Yo.


viernes, marzo 25, 2022

post scríptum

 Pasó lo impensable: una nueva entrada en este blog.

Realmente esto ya no es un blog. Por fin, después de 18 años, archivé (casi) todas las entradas anteriores, ya no tienen razón de ser y cumplieron su (si es que alguna vez lo tuvieron) propósito. No soy una persona que pondere demasiado el pasado. Sí, existe, es la base de lo que somos como personas, pero mirar hacia atrás no es algo que me atraiga mucho, siempre he preferido ver hacia el frente.

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Hacía tanto que no escribia aquí que ya no conozco la interfaz ni las herramientas disponibles, pero no importa, al final de cuentas se siente como encontrar unos tenis viejos en el fondo del closet: aún me quedan, pero no caminaría de nuevo con ellos más de una cuadra o un post. Tal vez.

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Es curioso, varias de las últimas entradas fueron publicadas cerca de la fecha de mi cumpleaños, y es curioso porque no es una fecha que represente algo realmente importante para mí. Podría pensar en algo pretencioso sobre ciclos u ouroboros, pero ya no soy esa persona, afortunadamente.

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Justo, revisando algunas viejas entradas veo momentos, personas, relaciones y aunque recuerdo casi todo, ya no me veo ahí, no me reconozco en esa persona que fuí hace cuatro, seis o diez años. Quiero pensar que es una señal de crecimiento o de evolución, pero si algo he aprendido en estos años es que lo único que realmente cambia es la manera en que cometemos los mismos errores una y otra vez, una refinación, digamos. Eso por si mismo no es malo, seguir comentiendo errores significa que seguimos intentando cosas, probando, estirando la mano tratando de alcanzar algo.

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Cinco minutos escribiendo y estoy cayendo en viejas taras y muletillas (el uso excesivo de comas, lo que contrasta con lo rapido y atropellado que hablo en persona). De nuevo, cometiendo viejos errores.

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Ficción rápida:

Madrugada. La reunión agoniza. Se levanta y camina hacia el baño. Ocupado. Mientras espera estudiando los diseños de la pared, piensa en voz alta.

¿Papel tapiz? ¿Qué es esto, 1975?

Espero que no, porque eso significaría que los dos somos viajeros en el tiempo y sólo yo estoy autorizado para hacerlo. dice una voz sobre su hombro.

En la escala del 1 al 10 para romper el hielo, te voy a dar un 7.

¿7? Mi mamá estaría orgullosa. Ahora que lo pienso, si esto es 1975, mi mamá está en sus veintes y podría estar en esta misma fiesta.

Mi papá igual y también podría estar en esta fiesta. Si los presentamos y cambiamos el futuro, ¿tú y yo qué seriamos?

Un desperdicio.

Rien. Se olvidan del baño ocupado.

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Revisando las tripas del blog, veo que lleva casi dos millones de visitas. Ya no sé si a estas alturas eso sea mucho o poco, pero fue trabajo honesto. Okay, tal vez no tan honesto y tampoco trabajo, pero se hizo lo que se pudo con lo que se tenía.

De hecho estoy recordando que de unas semanas para acá, he visto a un par de personas regresar (o abrir) a espacios de escritura. Tal vez eso fermentó esta entrada sin que me diera cuenta. No sé que tanto tenga que ver como han evolucionado las redes y las formas de comunicarnos con ellas. Por ejemplo, twitter -para mí- está en las últimas (lo cual no deja de ser irónico siendo que por twitter básicamente abandoné este blog. De nuevo, Ouroboros), Instagram me ha funcionado más para interactuar, pero no dejan de ser quince segundos y la retroalimentación es limitada. Al final nada como una hoja en blanco para llenarla de obviedades y lugares comunes. *shrugs*

¿Qué pensaría el idiota que escribió la primera entrada en este lugar del idiota que escribe esta última? Me gustaría pensar que no se sorprendería mucho, al final de cuentas el potencial (para bien o para mal) ahí estaba, sólo era cuestión de conocer a las personas correctas y salir relativamente ileso de un montón de situaciones en otro montón de años. Es más de lo que uno puede desear, realmente, como aventar un rompecabezas al aire y esperar que todas las piezas caigan en orden y formando la imagen correcta.

A veces trato de imaginar quien(es) sería(mos) sin las personas que nos formaron. Obviamente es un ejercicio esteril pero interesante. En mi caso he tenido muchísima suerte y la fortuna de conocer a personas en el lugar y momento correcto que me cambiaron (a veces construyendo, a veces destruyendo) para -voy a lanzar aquí una enorme piedra con la que me voy a tropezar más adelante- bien. O por lo menos no me dejaron peor que como estaba. De nuevo, si no esperas nada, todo lo que llega es bueno. Sé que parece una filosofía de vida nihilista o pesimista, pero en realidad es bastante honesta y justa, ya que no se le adjudican responsabilidades ni expectativas a nadie, a veces ni a uno mismo. Estos son mis principios y si no les gustan, tengo otros.

***

Hey, no estuvo tan mal, eh. Tan. Podría hacerlo de nuevo, tal vez. 

Misterios del universo.

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Epílogo.


5 am. Tacos callejeros. 

—Es increible como te puedes equivocar tanto en tantas cosas en tan poco tiempo.

—Tú le llamas equivocaciones, yo le llamo "oportunidades" ¿Ves esta salsa? no tengo idea de cuanto pica ni cuanto tiempo ha estado al aire libre, pero eso no me va a detener para ponerle dos cucharadas a este taco.

—Dios mío.

—¿Ves? —Oportunidades. —dice levantando el dedo índice.

BIP

—Oh no.

—¿Oh no? "Oh no" no es bueno, nunca es bueno, ¿verdad?

—No lo es, se agotó la carga. Tengo que irme.

—¿Cuándo nos veremos de nuevo?

—¿Tú a mí? en unos segundos. ¿Yo a tí? no lo sé, depende cuanto tarde en recargar el nucleo temporal para regresar a este momento.

—¿El...qué?

—La máquina que me permite via.. —Sus palabras quedaron en el aire, que justo en ese momento vibró y se iluminó mientras desaparecía junto con la singularidad temporal. Su plato cayó al suelo.

A los pocos segundos, el aire vibró de nuevo.

***


Yo.

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